-
Relatos eróticos esposos cómplices cap 115
Fecha: 12/09/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Chacri, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... amor, más bien te voy a querer más. Lala : Qué quieres hacer ? Yo : No sé qué prefieres : Traigo a un chico para qué te la enseñe de cerca o vamos a un cine porno para qué se la veas al chico qué estará sentado a tu lado o recorremos las calles de los borrachitos qué orinan. Lala : Ay qué vergüenza y si alguien nos vé ? Yo : Amor, lo haremos con cuidado y si alguien nos vé, no importa, por qué muy pronto estaremos muy lejos de acá. Lala : Amor, pero sólo a ver. Yo : Amor, puedes tocarlas y acariciarlas a tu antojo. Lala : Pero nada más. Yo : Está bien amor, voy a averiguar qué sería lo mejor. Pero ésta noche podemos hacer unos cambios ? Lala : Viejo loco y calentón. Más predispuesta en la cama, comencé besándole el cuello, notando su cambio y seguí hacia las tetas qué la hicieron moverse con desesperación y aprovechando el momento le puse mi verga dura en su boca qué chupó cómo si fuera un biberón. No aguantando más, la puse en misionero y se lo metí de golpe, cosa qué ahora le agradó y pegando mi boca a su oido le decía qué iba a traer a un chico para qué se lo chupe y pajee hasta qué bote su leche. Me respondió qué estaba bien pero qué no le vea la cara y no sepa quién es ella. Los dos yá no pudimos hablar por qué la pasión nos envolvió y completamente excitados nos movimos cómo un par de salvajes, soltando ella 3 orgasmos y yo mi abundante leche. Al día siguiente fué un despertar diferente qué prometía ser un gran ...
... día. Mientras ella arreglaba sus cosas, yo pensaba cómo hacer para llevar a cabo mi plan. Después de almorzar le dije qué saldría por un rato, yéndo dónde un chico qué conozco hace años y ahora tendrá 18 y sé, lo discreto qué es y la estimación qué me tiene. Le dije de mi fantasía y la de mi señora y aceptó muy alegre por una propina. Llegando a la casa, después de atender algunas preguntas de mi señora le dije qué al siguiente día por la noche vendría un chico y que había qué arreglar un lugar discreto y a media luz. No le gustó qué el chico supiera quien es ella, pero al decirle lo bueno qué era éste chico y qué tambien quería algo así, aceptó. Ella sentada en la parte más oscura de la salita esperaba bien nerviosa arreglada cómo si fuera ir a una fiesta. Tocaron el timbre y según lo acordado no hablarían, lo hice entrar parandolo frente a ella, en el lugar más iluminado y en dónde apuntaba la cámara. Yo me senté al lado de ella teniendo qué darle un empujoncito para qué inicié. Estiró sus dos manitos blanquitas, pequeñitas con las uñas pintado de rojo y temblorosas comenzó a desabotonar la bragueta qué estaba abultada. En cada botón se notaba la presión que descargaba ésa prisión de verga dura. Al llegar al último botón se detuvo, teniendo que darle otro empujoncito Con sus dos manos le bajó el pantalón quedándo sólo a la vista su boxer con un semejante bulto. Ella me miró y yo le asenté con la cabeza, con su manito derecha le acariciaba el bulto por ...