1. Dentro del consultorio (1)


    Fecha: 23/01/2025, Categorías: Tus Relatos Autor: Lolita, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... primero con un dedo y luego con otro. En ese entonces yo ya estaba perdida, con la cabeza hacia atrás ahogando mis gemidos en su boca. 
    Comencé a tocarlo. Mis manos fueron directamente a su entrepierna donde me esperaba un pene erecto. Deslicé mis dedos por su glande tomando el preseminal que allí había y lo llevé a mi boca, lamiendo mis dedos desesperadamente. Era delicioso. Oí como gemia excitado. 
    Bajé de mi escritorio y me arrodillé frente a él. Le quité la ropa y contemplé su desnudez. Era un hombre bellísimo con un pene de tamaño grande. Su glande estaba rojo, húmedo y su tronco lleno de venas. No pude evitar dirigir mi boca allí. Al principio fué tímido, con mi lengua recorrí la cabeza de un lado a otro. Diego gemía y sostenía mi cabeza con fuerza para introducirlo. 
    Comencé a mamar como si no hubiese un mañana mientras con mi mano me masturbaba. Era un éxtasis para ambos, en primer lugar porque claramente lo deseábamos y en segundo lugar el morbo que nos daba tener a María en la habitación contigua.
    Seguimos unos minutos más hasta que anunció que iba a correrse. Sentí como me cogía del pelo con ambas manos y sus embestidas comenzaron a ser más rápidas y erráticas, los gemidos cada vez más fuertes mientras me decía cuánto le ...
    ... gustaba. Dió sus últimas embestidas y lleno mi boca de su espeso semen. Lo retiró y se sentó en mi silla exhausto, con la mirada perdida. 
    Por mi parte me levanté del suelo, arreglé mi ropa y cabello y fingí que no había sucedido nada. 
    Miré el reloj y habían pasado unos 10 minutos. Un poco sospechoso pero si preguntaba por mi demora lograría justificarlo.
    Por el rabillo del ojo observé como Diego estaba prácticamente vestido. Tenía un ligero rubor y algo despeinado. 
    Nos miramos a los ojos, cada uno en una punta distinta de la sala. Él decidió romper el silencio. 
    - Nunca había hecho algo así... 
    - Yo tampoco - contesté - Fué... 
    - Quiero repetirlo - me interrumpió - La próxima vez me toca comer ese rico coñito rosado que tienes. 
    Me reí. Crucé la distancia que nos separaba y lo besé con deseo. Nuestras lenguas jugaban entre si y sus manos apretaban mis nalgas. Volví a sentir mi sexo empapado y dirigí sus manos allí, deseosa de sentirlo. Estuvimos a minutos de follar cuando siento una dulce voz que me dice
    - Doctora Blanco, ¿Sigue ahí?
    - Si María, ya estoy contigo. 
    Me recompuse y me dirigí a la habitación contigua, no sin antes prometerle a Diego que en la próxima consulta follaríamos. Y lo hicimos, pero esa ya es otra historia. 
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