1. El ojo discreto


    Fecha: 17/09/2025, Categorías: Sexo Virtual, Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos

    ... despacio, recreándome en sacar mis brazos para que los hombros redondeados por el ejercicio fuesen apetecibles para Alma, su voz marcaba un ritmo más rápido pero quería que aguardase y me demoraba con movimientos sensuales y dulces, sin brusquedades ni prisas para que se recrease.
    
    Mi vaquero de botones se fue cayendo poco a poco a lo largo de mis piernas dejando al aire un slip negro para disfrute de Alma, su voz apareció entre mis conteneos
    
    —Nene no estás nada mal, pero que nada mal y me gusta como te mueves, tú has hecho esto antes.
    
    Me sonreí ante las nada inocentes palabras de Alma y saqué mis pies de las perneras y girándome le mostré mi culo duro y ejercitado mientras lo bajaba hasta el suelo, estaba completamente desnudo para ella y lentamente me giré, pero tapándome mi pene con las manos a lo que ella con una voz lastimera pero dulce protestó.
    
    —No seas malo, quiero ver tu cuerpo, no me castigues.
    
    Confieso que sería incapaz de negarle nada, estaba completamente idiotizado por su voz, mi culo mostraba las marcas del bañador pero no le quitaba un ápice de atractivo.
    
    —Está bien, respondí y lentamente pasé mi mano derecha al costado mientras con la mano izquierda acariciaba mi abdomen subiendo hacia mi pecho para acariciar mis pezones.
    
    —Gracias cielo, acaríciate para mi, como si estuviese enfrente tuya, que poquito pelo, pasar la lengua por tu cuerpo debe ser un placer.
    
    Obediente pasé mi mano derecha por mis testículos depilados sin tocar mi pene ...
    ... que aún estaba dormido pero que poco a poco estaba empezando a tomar cierto tono, mi mano izquierda se olvidó de mis tetillas y se fue hasta mi trasero, con toda la palma abierta acariciando leve y suavemente apretar mis glúteos firmes. Mi respiración aumentaba su ritmo y mi pene ya había cogido un tamaño y color que no envidiaría a la de cualquier jovencito y Alma pareció apreciarlo pues agradecía lo que veía a través de esa pequeña pantalla.
    
    —Que rica y encima con poquito vello, me gusta mucho lo que veo corazón.
    
    Yo seguía preso de mis ganas de agradar y mojando la palma de mis manos con mi propia saliva e impregné mi palpitante y sonrosado glande que adquirió un color sonrosado pulsante como queriendo salirse de mi propio cuerpo.
    
    Mientras acariciaba mis testículos tirando de ellos comencé a pasar la palma de mi mano sobre mi pene hasta que lo agarré firmemente, mis mano cubría algo menos de mitad de su longitud y con un ligero movimiento comencé a masturbarme lentamente, desde que había descubierto que acariciarse recién depilado se sentía y disfrutaba más, nunca había permitido que los pelos sobrepasasen una medida que yo consideraba poco higiénica o mejor dicho, que me restase sensibilidad.
    
    Alma disfrutaba y me animaba con su suave voz a que continuase.
    
    Duro como una piedra, apenas me permitía moverlo más que arriba y abajo, llevé mi mano izquierda para ayudarme y poniendo mis palmas alrededor de mi pene continuaron mi delicioso masaje.
    
    —Mmmm que gusto, ...