-
Corrompiendo a mi hijo (Sugey)//cap 5
Fecha: 02/10/2025, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
*** El día del cumpleaños de mi primogénito desperté más temprano de lo habitual. Apenas había podido dormir, y mi inquietud no sólo se debía a la fiesta que estaba organizando para él, sino a la pécora noche que Lorenzo, mi marido, tenía prevista para Tito. Todavía me causa repulsión y enojo recordar que mi esposo hubiera podido ser capaz de contratar a una prostituta a nuestro hijo para que le quitara su virginidad en su mayoría de edad. ¿Qué clase de padre civilizado hace esto en pleno siglo XXI? Tito no tenía la culpa de que su padre hubiera sido criado como un neandertal, al que le contrataron una ramera cuando cumplió apenas los catorce. Mi hijo era diferente a él gracias a mí, que lo había criado con valores y con una educación irreprochable. De hecho, mi pobre bebé había rechazado la propuesta de su padre inicialmente, pero había tenido que acceder dada la insistencia de Lorenzo, que lo iba a tratar de “poco hombre” si no aceptaba “su regalo”. Mi marino no veía con buenos ojos que a Tito no le gustara el futbol, que fuera un chico tranquilo que odiaba el alcohol, y que prefiriera quedarse conmigo ayudándome con mi repostería, a salir con él y sus amigotes de mala muerta. Encima Lorenzo le reprochaba que nunca le hubiéramos conocido una sola novia, aunque en ese momento Lucy decía que Tito tenía una llamada Alicia. —Quita esa cara, mujer —me regañó Lorenzo ese día temprano, antes de irse a trabajar—, ¿no te da orgullo que esta noche tu hijo se vaya a ...
... convertir en un hombrecito? —¡No, Lorenzo, no me da orgullo! —respondí enfadada e incómoda al tener que hablar de la intimidad de Tito—. Al contrario, me da asco. ¡Es repulsivo lo que pretendes hacer, en complicidad del pervertido de tu hermano! ¡Si en mis manos estuviera, te juro que te prohibiría terminantemente que le contrataras a esa zorra de esquina a nuestro hijo! —¿Y entonces por qué no lo haces, mujer? —me dijo, mientras se ponía esa horrenda camiseta que apenas le quedaba por lo barrigón que se había puesto. —¡Porque si me niego a que continúes con tu perverso plan, no dejarás en paz a Tito el resto de sus días! Te burlarás de él incluso frente a tus asquerosos amigotes. Toda la vida le echarás en cara que se refugió “en mis faldas” para evitar que se acostara con una de esas malditas fulanas. Odiaba cuando Lorenzo se reía de sus propias estupideces. —Pues me alegra que pienses así, Sugey, porque es exactamente lo que yo haría. —¿Tanto te importa que tu hijo pierda su virginidad justo ahora? —le pregunté, atándome el cabello en una trenza. —En nuestra familia todos los varones hemos perdido la virginidad antes de los catorce, esposa mía. ¿Te imaginas la vergüenza que pasaré si se enteran que mi hijo sigue sin estrenar su virilidad? Hice un gesto de horror y mi marido volvió a reír. —¿Y a ellos qué les importa la vida íntima de mi hijo? —me enfurecí, con el pecho temblándome de coraje—. En todo caso, ¿no podrías simplemente mentirles y ...