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Soy un pringado - Los chavales del cine II
Fecha: 08/10/2025, Categorías: Gays Autor: Zorragay, Fuente: TodoRelatos
... trata con condescendencia y superioridad, con su manaza me revielve el pelo y me da una palmadita en la mejilla mientras me sonrie y me guiña un ojo. “¡Oye, pero qué culazo se gasta Micro ¿no? Dios no le dio un pene de hombre, pero le asignó un buen horto, jajaja!” , grita ahora Mauro mientras yo voy avanzando y tratando de entender que tengo que entretener a Camión pero no se exactamente como. El resto se rien y yo no puedo evitar ovedecer a Mauro y me voy hacía arriba. Me ha pedido que vaya a una habitación superior, la que parece de los padres de camión, la cual tiene una cama enorme y un balcon acristalado que da directamente a la piscina, por lo que tengo visión completa de los que sucede abajo. Mauro se acerca a Camión y le dice algunas cosas, parece que discuten y al fin Camión se va hacía adentro justo en el momento que dos chicas entran caminando a través del jardín, ya que Mauro había dejado la puerta abierta. Las chicas, que parece como super pijas, se topan con Mauro en pelotas y Jonathan en el agua, ambos riendo, y las chicas empiezan a reir como avergonzadas. "Vamos, fuera la ropa.”, Mauro en la distancia les está diciendo que tienen que desnudarse y Jonathan agita el agua emocionado mientras se ríe como un niño. Las chicas se miran riéndose, Mauro sigue afuera del agua plantado con seguridad y su enorme pene y sigue animándolas. “¡Vamos, Paula, sacate esas tetas, boluda!" Parece que se deciden, levantan las manos como diviéndo, "ya va, ...
... ya va..." Empiezan a quitarse la ropa, Paula deja ver esas tetas que me habían flipado en la foto del móvil de Mauro, sin embargo yo estoy mirando el rabo de Mauro, estoy lejos pero se sigue viendo enorme. Miro hacía abajo y lo comparo con mi micro pene. No puedo evitar empezar a tocarmelo. Tenía ganas de follarme a esa tía, pero sabía eso era para el rabo de Mauro, ese increíble rabo. En realidad se que yo estoy en mi lugar, y Jonathan y Mauro en el suyo, el de follarse a las tías. "Bueno maricón, pues me parece que hoy me ha tocado el maricón", escucho de repente detrás de mí. Camión está junto a mi, observando a través de la cristalera la escena, en la habitación completamente a oscuras, solo la luz de la terraza y la piscina se refleja en la sala. Su monstruo está ya casi duplicando el tamaño, al igual que el mío, pero con más de 20cm de diferencia, claro. "¿Qué dices tío, no te las vas a follar entonces?”, digo yo un poco confundido. “Mauro me ha dicho que les deje la piscina y el chalet para follarse a esas guarras, y que tú me la chupabas. Nunca me la han chupado sabes?” , dice con algo de pena y su tono bobalicón. “¿Qué? ¿Yo? ¿Y ellas? Pero cómo no van a querer chupártela tio?”, digo yo, mientras su monstruo sigue creciendo. Yo no se por qué he dicho eso, no sé qué quiero decir con ese comentario, pero lo cierto es que estoy absorto viendo cómo sigue y sigue creciendo. “Me mide 25cm, es una polla de hombre de verdad, ¿a que sí maricón?”, ...