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La nueva escuela (1). El método Blissot
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... como un hormigueo creciente. Notaba cada poro de cuerpo pidiendo estímulos, y empezó a retorcerse los pezones, tratando de mitigar el calor que amenazaba con hacerlos estallar. -Ay… aaah… me corro… me voy a correr…. – dijo mientras se deshacía en gemidos. Solo consiguió quemarse en un calor que recorrió su espina dorsal, mientras la lengua de César lamía, chupaba, acariciaba, pulsaba y frotaba ese botón de carne que ella conocía tan bien, y ahogando un grito el placer se convirtió en algo opresivo, un nido que se pegaba cada vez más justo dentro de su coño, justo en la boca de su estómago, justo en su nuca y su garganta y sus pulmones… -¡Aaaaah…! ¡¡¡Uuuh… uuuuuyyyyyy…!!! Se corrió dando pequeños gritos mezclados con gemidos y jadeos y bufidos, moviendo la cabeza en busca de algo que morder sin encontrarlo, y apretando todo lo que podía apretar en su cuerpo. Tembló, notando espasmos de placer recorrerla desde el agujero de su culo hasta la punta de los pies, desde la entrada de su coño hasta su boca, y se dedicó a cabalgar los, a disfrutarlos, mientras César nos dejaba de chuparla y beber de ella, que solo entonces fue consciente de estar mojadísima. Cuando subió por su cuerpo nuevamente, con los labios húmedos y los ojos brillantes, la lengua salpicada de flujo, parecía el mismo hombre… pero con el ego elevado a categoría celestial. -Fóllame… - susurró ella, tratando de respirar más despacio, sin conseguirlo, el rostro cárdeno, los ojos azules casi ...
... febriles, el pelo desordenado, y el coño ardiendo como un alto horno – Fóllameeeeee… No tuvo que insistir. Apenas se hubo acomodado entre sus piernas, cayeron piel contra piel en el sofá, que crujió con un gruñido. Su cuerpo contra el de ella era más grande, más suave, más acogedor de lo que jamás había imaginado, y Marian solo querían sentirlo dentro, colmar ese vacío que notaba en su coño que casi sentía palpitar de excitación. Cuando la penetró lo hizo con lentitud, con insoportable parsimonia, Marian soltó un jadeo que fue mitad placer, mitad liberación, sintiendo el más que aceptable grosor de su polla separando las paredes de su coño. La rubia gimió con aprobación cuando toda su polla la invadió, hasta el fondo. No estaba nada mal. César notaba ese coño caliente, suave y empapado, acogedor y ansioso. Empalada hasta el fondo, ella gemía y respiraba cada vez más agitada. Apretaba con una deliciosa presión, y no quiso demorarse demasiado, aunque sensación de su polla enterrada en ese estuche tan delicado le estaba resultando exquisita. Comenzó con un vaivén contenido, saliendo y entrando de su coño sin prisa pero asegurándose de empujar con fuerza al final, apretando las caderas, en un compás de baile entre deseo y control. Él marcaba el paso, pero ella era la melodía. Y vaya melodía. -Así… Au… así… sí…- ella acompañaba sus penetraciones con exclamaciones gemidos o jadeos. Sudaban. Reían entre gemidos. César aumentó poco a poco la cadencia, golpeando más fuerte con ...