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La nueva escuela (1). El método Blissot
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... si te sabes estirar y proyectar correctamente la voz—respondió Pilar con sonrisa diplomática. En ese momento, Cosme, el bedel, entró arrastrando un carrito con botellas de agua del grifo y vasos de cartón con el logo del colegio. —Yo dejo esto y me voy. Si ven un enchufe chisporroteando, no lo toquen. Si alguien huele a gas, tampoco. Si ambas cosas ocurren a la vez, corran. Y si alguien pregunta por el niño que se encerró en el baño, díganle que estoy en mi media hora de descanso. —Gracias, Cosme —dijo Pilar sin inmutarse, como si hablara con un espíritu del lugar -. Gracias por ese apunte de humor. Aunque cuidado con la sala de calderas, en todo caso. Esther levantó la mano, con tono institucional. —Yo solo quería decir que, por cuestiones laborales, no podré implicarme este año en las actividades escolares de mi hijo Sergio. Pero... —y señaló a César con una generosidad irónica— aquí está su padre, que tiene tiempo y sentido del humor. Y además es mi ex marido. Varias cabezas se giraron hacia César con una mezcla de simpatía y precaución, al percibir la forma masticatoria con que había pronunciado las dos ultimas palabras. El aludido levantó una ceja. —Es cierto, soy su ex. También soy muy bueno en PowerPoint. Y en hacer como que entiendo las emociones de los niños. Soy un hombre multitarea. La etiqueta “Maribel”, que traía pegada a la mujer menuda tensa como un resorte, tomó la palabra. Blandía una carpeta plastificada y un bote de gel ...
... hidroalcohólico que mostraba como un espray de pimienta en un vis a vis con Charles Manson. —Yo, si me permitís, quisiera hablar antes de nada acerca de la higiene del aula. He detectado al menos tres puntos críticos: el felpudo de la entrada, los lapiceros compartidos, y el uso indiscriminado de plastilina. Hay estudios. Conozco los datos. ¿Sabéis que las bacterias pueden sobrevivir semanas en materiales porosos? —¿Las bacterias hacen manualidades? —susurró César a Cristina. —Solo si van a la clase Girasol y nos dan por sentado su género—respondió ella, sin levantar la vista. A su izquierda, una mujer de piel muy clara y pelo rubio recogido en una trenza impecable pidió la palabra para que todos pudiesen leer el nombre de Marian de su etiqueta. —Yo soy de Malmö, aunque llevo cinco años en Zaragoza. Me ofrezco para hacer una actividad de canto intuitivo con percusión corporal. Y otra sobre educación afectiva basada en el folclore escandinavo. —¿Eso incluye trolls? —preguntó Marisa, desde el otro lado. Parecía que había elegido hoy hablar más de lo habitual. Llevaba una camiseta de mandalas y escribía con un bolígrafo morado en una libreta decorada con pegatinas de horóscopo. —Sí. Y renos, si nos da tiempo. —Me apunto —dijo Eduardo con entusiasmo sospechoso. En la esquina se parapetaba, tras una etiqueta que decía “Bea”, una mujer de voz bajísima y mirada huidiza, que levantó tímidamente la mano. Pilar se lo agradeció con una sonrisa que casi parecía amistosa. ...