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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... esta habitación. Miguel colocó sus manos sobre las de ella, sintiendo el cuerpo cálido de Carlota pegarse a su espalda. Se giró lentamente, quedando cara a cara, y la besó. Un beso dulce, lento, de bienvenida. Carlota suspiró contra sus labios, feliz. —Me encanta todo esto —respondió él en un susurro, rozando la punta de su nariz con la de ella—. Gracias por invitarnos, en serio. —De nada… —dijo Carlota, acariciándole la nuca—. Me hacía mucha ilusión venir contigo. Y con Dani y Luis, claro. Es el plan perfecto. Miguel volvió a besarla, esta vez con algo más de hambre. La tenía cerca y a solas por primera vez en todo el día, y su cuerpo lo notaba. Carlota sonrió contra su boca y al cabo de unos segundos se separó suavemente. —Vamos a ponernos cómodos antes de que baje la temperatura —sugirió—. Estoy un poco sudada del viaje y quiero ducharme rápido. ¿Tú? Miguel asintió. La verdad es que una ducha caliente le vendría bien tras las horas de coche. —Sí, buena idea. Podemos ducharnos y bajar a cenar algo ligero, ¿no? Que mañana hay que madrugar. —Exacto —dijo Carlota—. Tú primero si quieres. Voy preparando ropa cómoda mientras. Miguel buscó en su mochila su neceser y ropa limpia: un chándal y una camiseta. Aún estaba rebuscando cuando Carlota, que había salido un momento al pasillo, volvió a asomar la cabeza. —Voy a ver si Dani quiere mi secador, que el suyo siempre se le olvida —dijo—. ¡Ahora vuelvo! Miguel la vio desaparecer por el pasillo. Se ...
... encogió de hombros y se encaminó al baño. No tardó mucho en ducharse, apenas unos minutos debajo del agua caliente para quitarse la fatiga del viaje. El espejo se empañó con vapor. Miguel salió de la ducha sintiéndose renovado. Se secó rápido con una toalla grande y, dado que su ropa limpia estaba en la habitación, enrolló la toalla a su cintura y volvió al dormitorio descalzo, con el pelo aún goteando un poco. Entró frotándose otra toalla por la cabeza y se detuvo en seco: Daniela estaba allí, de pie junto al armario de Carlota. Ambos se sorprendieron a la vez. —¡Uy! Perdona —exclamó Daniela, llevándose una mano a la cara y girándose de medio lado inmediatamente—. No sabía que estabas… saliendo de la ducha. Miguel tardó un par de segundos en reaccionar. Sentía las gotas resbalando por su pecho desnudo y tenía las piernas descubiertas. Por suerte, la toalla le cubría desde la cintura hasta medio muslo. Aun así, notó el rubor subiéndole al rostro. —No, perdona tú… —dijo rápidamente—. Pensé que estabais abajo. Se quedó quieto, sin saber muy bien qué hacer. Daniela había apartado la mirada por respeto, pero tampoco huía de la habitación. Sostenía en la mano un secador de pelo, probablemente el que Carlota iba a ofrecerle. —Solo vine a… bueno, Carlota me dijo que buscara el secador en su armario. De verdad que no quería… —balbució Daniela, con una risita nerviosa. —Tranquila, no pasa nada —la calmó Miguel, empezando a encontrar la situación incluso divertida de ...