1. Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego


    Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... de semen dentro de Carlota. Miguel se vació con fuerza, sintiendo espasmo tras espasmo cómo llenaba el interior de Carlota con su leche caliente. La apretó contra sí, casi aplastándola con su cuerpo al perder el control, y Carlota gimió al notar la inundación caliente bañar sus paredes por dentro.
    
    Estuvieron unos instantes así, temblando juntos, respirando fuerte. Miguel aflojó la mano sobre la boca de Carlota al ver que ambos ya se calmaban. Ella jadeó, recuperando el aliento, y lo miró con total adoración.
    
    Miguel sonrió débilmente y se dejó caer de lado, rodando para no aplastarla con su peso. Su miembro salió de ella con un tirón suave, y ambos jadearon por la sobreestimulación. Un hilillo de semen escapó del interior de Carlota, resbalando por su muslo cuando Miguel se retiró. Él lo notó con la mano y casi se sonrojó de lo mucho que había acabado dentro.
    
    Carlota suspiró, satisfecha, y se acurrucó contra Miguel de inmediato, enredando sus piernas con las de él. Miguel pasó un brazo bajo su cuello para acercarla más y besó su frente, aún respirando agitado.
    
    —Te quiero… —murmuró de nuevo, esta vez con más calma, probando las palabras en sus labios.
    
    Carlota levantó el rostro y lo besó tiernamente.
    
    —Y yo a ti —respondió en un susurro.
    
    Se quedaron un rato así, abrazados bajo las sábanas que Miguel estiró sobre ellos. Afuera, el silencio de la montaña era profundo, solo roto por algún crujido de la casa cuando el viento soplaba. Carlota cerró los ojos, ...
    ... sintiendo el calor del cuerpo de Miguel envolviéndola, y la plenitud serena tras el sexo. Miguel acarició su espalda desnuda con movimientos circulares lentos, disfrutando de la cercanía.
    
    Justo cuando ambos empezaban a sumirse en ese sopor delicioso de después del amor, un ruido sordo resonó a lo lejos en la casa, rompiendo la quietud. Pareció venir de la planta baja, tal vez un crujido más fuerte o un golpe de algo.
    
    Carlota se sobresaltó ligeramente.
    
    —¿Qué ha sido eso? —preguntó en un susurro alerta.
    
    Miguel abrió los ojos, atento. El ruido no se repitió. Parecía todo en calma.
    
    —No lo sé… —dijo—. Igual es la madera, con el cambio de temperatura.
    
    Carlota frunció el ceño, incorporándose un poco para escuchar mejor. Miguel también se tensó, afinando el oído. Tras unos segundos de silencio total, se oyó un sonido lejano, como un gemido ahogado.
    
    Miguel y Carlota se miraron, ambos sorprendidos. Ese ruido… provenía, sin duda, de la habitación contigua.
    
    Carlota llevó una mano a su boca, conteniendo una risita nerviosa. Miguel sonrió ampliamente, negando con la cabeza, comprendiendo de golpe.
    
    —Creo que no somos los únicos… —susurró él con diversión.
    
    —¡Qué vergüenza! —murmuró Carlota entre risas quedas—. Nos habrán oído seguro… Yo intentando no gritar y mira, ¡han sido ellos los ruidosos al final!
    
    Se abrazaron riendo en voz baja, más relajados al saber que el misterio era simplemente Luis y Daniela en sus propios asuntos. Miguel besó la coronilla de Carlota ...
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