1. Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego


    Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... vaqueros (aún no se había puesto el pijama). Se las arregló para liberar su propia erección, que saltó tensa contra su abdomen.
    
    Luis soltó un leve silbido admirado al ver de reojo la descomunal polla de Miguel apuntando al techo, venosa y larga como un brazo.
    
    —Siempre flipo con lo grande que la tienes, cabrón —comentó en un susurro ronco, sacudiendo la cabeza.
    
    Miguel sonrió con timidez, sintiendo un orgullo travieso mezclado con vergüenza. A estas alturas Luis se la había visto varias veces, pero seguía sorprendiéndose. En verdad, Miguel también encontraba impresionante el rabo de Luis: no tan largo como el suyo, pero tan grueso que le costaba cerrar la mano alrededor cuando se la tocaba.
    
    —Anda, ven aquí —dijo Miguel, moviéndose para sentarse en el borde de su cama, a escasa distancia de Luis.
    
    No hacía falta más conversación. Luis se levantó un segundo para quitarse del todo el pantalón del pijama, quedándose desnudo de cintura para abajo. Miguel hizo lo propio con sus vaqueros, dejándolos caer al suelo. En la penumbra, ambos jóvenes quedaron medio desnudos, frente a frente, respirando un poco más rápido de lo normal.
    
    Miguel fue quien estiró la mano primero. Agarró con familiaridad el miembro de Luis, notándolo caliente y pesado en su palma. Luis apretó los dientes y soltó un gruñido suave al sentir la mano de Miguel envolviéndosela. A su vez, él rodeó con sus dedos la verga de Miguel, o al menos lo intentó: sus dedos no alcanzaban a cerrarse del todo ...
    ... alrededor de aquel tronco pulsante.
    
    —Joder… —musitó Luis, lamiéndose los labios sin darse cuenta mientras empezaba a masturbar a su amigo—. La tienes durísima ya.
    
    Miguel echó la cabeza atrás un instante, disfrutando de la sensación de la mano firme de Luis moviéndose arriba y abajo por su longitud. Cerró los ojos un segundo y luego volvió a abrirlos para concentrarse también en dar placer. Empezó a pajear a Luis con ritmo lento, deslizando la mano desde la base hasta el glande húmedo. Resbalaba fácil gracias al líquido preseminal que ya estaba brotando de la punta de Luis.
    
    Ninguno de los dos hablaba. Sus respiraciones llenaban la habitación junto con el suave sonido húmedo de las pajas. Miguel observó el rostro de Luis: su amigo tenía la mandíbula apretada, los ojos entrecerrados fijos en la mano de Miguel trabajando en su polla. Era extraño lo natural que se les daba aquello ya. Un año atrás jamás hubiera imaginado estar así con otro chico, y menos con un colega hetero, tocándose mutuamente como si nada. Pero ahora… no se sentía mal. Al contrario: era morboso y liberador a la vez. Un secreto entre ellos.
    
    —Mmm… —Luis gimió apenas, notando cómo Miguel apretaba un poco más al subir la mano, justo debajo del glande—. Así…
    
    Miguel sintió un escalofrío al oír ese tono en la voz de Luis. Sabía tan bien cómo le gustaba… Y es que Luis también conocía sus puntos débiles: en ese mismo instante, el pulgar de Luis frotó con maestría la hendidura de la enorme cabeza del miembro de ...
«1...345...43»