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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... con ojos vidriosos y una sonrisa torcida, sabiendo exactamente qué sentía. Envalentonada por todo lo que ocurría, decidió darle aún más a Miguel: se incorporó un poco, estirando la mano hasta los testículos de él mientras Daniela seguía chupando. Los acarició y masajeó, mojados ya por la saliva de su amiga. —Hhhgg… Car… —Miguel casi pierde las fuerzas de rodillas. Luis notó que Carlota se distraía de su atención, así que decidió cambiar. Se salió de dentro de ella despacio, y Carlota gimió por la pérdida repentina. Daniela también se detuvo al ver el cambio. Luis tomó a Carlota de los brazos y con firmeza la guió a levantarse. —Ponte así, preciosa… —dijo, girándola suavemente y haciendo que se apoyara de espaldas en el respaldo del sofá, inclinada hacia adelante. Carlota entendió: ofreció su trasero respingón a Luis, arqueando la espalda. Luis se lamió los labios ante la vista de ese culo redondito en pompa y esa vulva goteante abierta pidiendo más. La penetró de nuevo por detrás de un solo empujón, haciendo que Carlota soltara un gemido estrangulado y se mordiera el antebrazo para no gritar. —Así… fóllame así… —pidió con voz temblorosa, girando la cara para mirarlo de reojo. Luis empezó a taladrarla en esa postura de perrito, sosteniendo uno de sus hombros y una cadera para embestir con fuerza. La vista de su polla entrando y saliendo de ese coñito mojado era hipnótica, y al moverse podía ver los pechos de Carlota columpiándose bajo su pecho con cada ...
... golpe. Daniela observó la nueva postura y se le ocurrió de inmediato en qué posición quería ella. Se puso en cuatro sobre el sofá también, junto a Carlota, presentando su espectacular trasero a Miguel. Giró la cabeza con picardía: —Miguel, ¿me ayudas? —dijo moviendo las caderas incitante. Miguel casi se ríe de pura dicha. Se colocó tras Daniela, admirando por un segundo la vista: las nalgas de Daniela eran más amplias que las de Carlota, con hoyuelos en la base de la espalda. Su sexo estaba abierto y manando fluidos, hambriento. Miguel guió su punta contra esa entrada resbaladiza y empujó con cuidado al principio, recordando que era muy grande. Aun así, entró con bastante facilidad: Daniela estaba dilatada y anhelante, y gritó de placer al ser empalada. —¡Aaaah, sí! —soltó, agarrando un cojín y estrujándolo. Miguel respiró hondo para contenerse: la sensación de las paredes calientes de Daniela envolviéndolo era gloriosa. Empezó a moverse, primero despacio, luego acelerando cuando sintió que Daniela empujaba el culo hacia él pidiendo más. En segundos, el salón se convirtió en un concierto de gemidos, jadeos y el sonido carnal de piel contra piel. Miguel follaba a Daniela con largas estocadas, mirando cómo su enorme falo aparecía y desaparecía de ese coño mojado, mientras al lado Luis bombeaba vigorosamente dentro de Carlota. —Joder, tío… —Luis alcanzó a comentar sin aliento, dirigiéndose a Miguel—. Esto es… ufff. Miguel le echó una mirada cómplice, con ...