1. ¿Novios formales? (II)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: dlacarne, Fuente: CuentoRelatos

    No mentiría si dijera que nunca estuve segura del paso que di. No fue fácil renunciar a tantas cosas que habían formado parte de mi día a día durante años. Pero, de un modo u otro, todos los caminos parecían llevar a ello; había algo dentro de mí que me gritaba que lo hiciera y, si de algo sí estoy convencida, es que estoy perdidamente enamorada de Lex.
    
    Tras decidir dejar los dos nuestras vidas promiscuas y poner punto y final a eso de follarnos a todo lo que se cruzaba en nuestro camino, pasamos juntos unos de los mejores días de nuestras vidas. A su lado no dudaba de nada y me sentía la persona más feliz del mundo. No paraba de reír, de divertirme, de follar, de sentirme cuidada, de sentirme bien… Pero ahora tocaba volver a casa y a una realidad muy distinta. Ahora tocaba esperar al próximo viaje y luego al siguiente, y así hasta que terminara esta etapa de mierda y lo volvieran a destinar aquí, a mi lado.
    
    En el avión no paraba de pensar en las pocas ganas que tenía de trabajar al día siguiente. La rutina y la normalidad me perseguían de nuevo: tenía que hacer la compra, planificar las comidas de toda la semana, regar las macetas, avisar a mi amigo Jack, que me estaba cuidando los gatos durante mi ausencia, de que ya volvía… Qué poco me gustaba esto sin que Lex estuviera a mi lado.
    
    Al llegar a casa, cargada de maletas y pensando en todo lo que tenía que hacer, mis dos bolitas de pelo salieron a saludarme. Se me fue el santo al cielo y, cuando fui a darme cuenta, ...
    ... casi había pasado una hora achuchándome con los gatos, sin hacer absolutamente nada. Me entraron las prisas y me puse a deshacer las maletas en el mismo salón. Le enviaba un audio a Lex para que no se preocupara cuando, al abrir la segunda maleta, los ojos me hicieron chiribitas. Acababa de ver, entre la ropa, el juego de dildos que compramos juntos y la voz se me cortó en seco. Tras unos segundos, seguí hablando al móvil para decirle que lo llamaba en un momento.
    
    Abrí la cajita de los dildos y los contemplé con una risita. El plug pequeño, el plug grande, el dildo básico, el finito pero curvado, el grande y rugoso y el obscenamente ancho. Era preciosos, parecían llevar grabado a fuego las horas y horas de placer que garantizaban. Llena de malos pensamientos, cerré las cortinas, fui a la habitación, me cambié y cogí lubricante de la mesita de noche.
    
    Coloqué el móvil en la mesa, frente al sofá, apoyado con lo primero que pillé, e hice una videollamada a Lex. “Hola, cariño. ¿Cómo has llegado?” fue su saludo, a lo que no contesté con nada más que una sonrisa. Me alejé del teléfono dejando ver mi sencillo atuendo: un simple liguero negro, de cintas anchas y lisas y argollas metálicas. Nada más. Nada arriba, nada más abajo. Lex se quedó mudo y tragó saliva. Se mordía el labio viendo como me sentaba en el sofá, abriendo las piernas y cogiendo el más pequeño de los dildos. Abrí las piernas a la vez que me llevaba el dildo a la boca, lamiéndolo y chupándolo con delicadeza al ...
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