1. ¿Novios formales? (II)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: dlacarne, Fuente: CuentoRelatos

    ... viera bien lo que venía. Como un reflejo de pasión, pasé la lengua por el dildo. Me pareció por instantes que la larga polla negra de la videollamada era lo que tenía entre manos. Su sabor se representó en mi mente y, salivando, mi lengua se aplastó contra el dildo en su ascenso. Rocié lubricante tanto en él como en la mano para aplicármelo después en el culo. Lancé una última mirada a Lex y me puse a cuatro patas, dejándole la visión de mi culo y mi coño. Las dos primeras bolitas entraron bien, resbalándose con el lubricante. Sin embargo, la tercera suponía un salto considerable. No lo esperaba y no puse delicadeza alguna en mis acciones. De golpe, mi culo se había abierto un centímetro más. Los ojos se me dieron la vuelta y noté un calambrazo en el ano. Con una mano hacia atrás usando a La Maza no era la postura más idónea para estimularme el clítoris, pero tenía que hacerlo. Con la cara aplastada contra el sofá y poniendo más el culo en popa, llegué hasta el clítoris con la mano tonta como pude. Mis abundantes fluidos se mezclaban con el lubricante que chorreaba por mi culo. Mi mano era una locomotora. Un temblor me recorrió por dentro desde el coño a las rodillas y desde el coño a la garganta. Una “A” vibrante y creciente se escapó por mi boca y la cuarta esfera entró en mi culo.
    
    Se hizo el silencio en mi mente. Mi mente se perturbó tanto como mi culo. Moví el dildo en la dirección opuesta, sintiendo como cada milímetro del relieve salía suavemente. Al volver a ...
    ... introducirlo, no hallé resistencia alguna. ¿Tan fácil?, pensé. Lo saqué y lo metí una vez más, un poco más rápido. Y después un poco más. Cuando vine a darme cuenta, estaba aporreándome el culo poseída por un apetito voraz hacia una cosa que no podía ni agarrar bien con una sola mano. Un dildo al que el sobrenombre de La Maza se le quedaba corto. Con fuerza y constancia perseveré en mi flagelo anal hasta que el brazo se me quedó dormido.
    
    Me dejé caer, agotada. Observé el dildo en la mano y asentí al ver todo lo que mi culo podía tragarse. Busqué a Lex en el móvil y los dos reímos como pícaros. Me tomé unos segundos para recuperar el aliento. Usando solo gestos, le indiqué a Lex que esto no había terminado.
    
    Quedaba un último amigo por conocer. Tenía forma de bala achatada, pero de tamaño obscenamente grande. Solo para expertos… como yo. En aquel momento no supe decir si era largo o corto, porque era tan jodidamente grueso que su longitud parecía ridícula. Haciéndome la remolona, dejé caer con pausa el lubricante por su superficie. Lex resoplaba retomando la sincronicidad conmigo al masturbarse. Me abrí de piernas y alcé la cadera, mi coño se veía brillante y mi culo negro profundo. Apoyé aquella herramienta de locura contra mi ano, cerré los ojos y empujé. Para sorpresa de nadie, mi culo hambriento y experimentado se tragó aquella aberración con suma facilidad. Mantuve los ojos cerrados y respiré profundo hacia el cielo. Oh, Dios. Creo que nunca tuve algo tan gordo dentro de ...
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