1. Mis dudas sobre Adriana (cap. 1 - fragm. 1)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos

    La verdad es que cuando llegamos a la quinta ya iba más que cansado, el día había estado lleno de trabajo, alistar el viaje había sido más difícil de lo que había pensado y solo en el carro de Mauricio había estado sentado casi nueve horas seguidas, eso me dolió más que otra cosa esa noche. La verdad, lo único que quería era llegar pronto y descansar.
    
    Por un momento pensé que había podido ser lo mismo para Adriana, a ella se le había presentado la oportunidad de viajar más temprano junto a Julieta y Sebastián en su carro mientras a nosotros si nos había tocado dar más vueltas. Aun así, el viaje era pesado y me alcancé a apiadar de mi esposa, aunque para ser sincero, ella siempre parecía tener cuerda para rato, a pesar de sus múltiples ocupaciones, siempre parecía tener ganas de más sobre todo cuando se trataba de fiestas o eventos, parecía tener una batería ilimitada. Admiraba eso de ella, porque a pesar de tener la misma edad mía, 36, siempre había sido mucho más activa, mucho más dinámica, era como si ella estuviera engendrada por un fuego ardiente mientras que yo apenas parecía un pedazo de metal fundido con otros pedazos ordinarios que servía para hacer algunas cosas simples y nada más.
    
    La verdad, siempre me pregunté cómo habíamos terminado casándonos si éramos tan diferentes, por ejemplo, ella era hermosa, divina, de cuerpo bien cuidado y yo no era gordo, pero tampoco delgado ni cuidado; no era grande: uno setenta y cinco de estatura y algo así como sesenta y nueve ...
    ... kilos de peso, más bien flaco, con algo de panza —aunque más de la costumbre de la silla que de otra cosa—, aun así, a pesar de todo esto, me veía pesado, cansado, tieso como una piedra que no se ha movido en años y que solo recibe el rayo del sol directo o las gotas de una tormenta sin detenerse a pensar si puede cubrirse o no.
    
    Adriana era distinta, era alegre, era divertida, parecía que disfrutaba la vida en todo momento y que todo lo que le pasaba fuera bueno o malo lo convertía en una aventura pasajera. Así lo reflejaba, era divina, con un buen cuerpo producto de sus noches en el gimnasio, unos senos firmes aun (claro, no quiso tener hijos, cosa que a mi si me ilusionó alguna vez, sin embargo, las cosas no se dieron y yo preferí no insistir y respetar su decisión) y una cola envidiable. Un metro sesenta en el que cualquier prenda le quedaba magnífica. Cuando la conocí su cabello era castaño, pero lo fue aclarando con el tiempo hasta llegar a ser casi una rubia natural, sus ojos claros combinan a la perfección, pero lo que más me gustaba de ella era su sonrisa, iluminaba cualquier sitio. Parecía que la alegría y ella eran amantes permanentes.
    
    Y todo eso era curioso porque en el papel mi vida era mejor que la suya. Yo soy contador público y conseguí un empleo de termino fijo en la petrolera más grande del país. Si bien es cierto que el trabajo era más que mecánico, me desempeñaba muy bien en lo que hacía y en lo que había estudiado, aparte que recibía un buen sueldo, ...
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