1. Mis dudas sobre Adriana (cap. 1 - fragm. 1)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos

    ... principio, nos gustaba hacer planes los cuatro: tomar, bailar (aunque eso a mí tampoco se me daba muy bien), almorzar (aunque yo siempre cocinaba y nadie me ayudaba) y algún plan un poco loco como alguna salida de campo, alguna maratón de cinco kilómetros o subir a pie el edificio más alto de la ciudad para ver al resto como hormigas laboriosas. La verdad, todo eso ya me parecía normal, de hecho, me gustaba compartir nuestro tiempo con ellos, hablar un poco con Gabriela y que Adriana pudiera reír y distraerse con las imprudencias de Mauricio.
    
    Me encantaba verla reír, ver a mi esposa feliz.
    
    En nuestros seis años juntos (tres de novios y tres de casados) ya me había acostumbrado a muchas cosas de ella, a llevarle la cuerda en muchos caprichos, a aceptar su forma de ser, de bailar, de vestir, a sus llegadas tarde, a sus lanzadas salvajes y hasta que los tipos de toda clase la miraran y pasaran saliva gruesa, a veces me sentía hasta halagado y envidiado por tener semejante vieja a mi lado. No me molestaban esos piropos, esas miradas o esas bocas babeantes, todo eso para mí ya era normal y, la verdad, de no ser porque era mi mujer yo también la hubiera mirado igual de embobado. Y supongo yo que esa rutina nos hizo perder ese misterio y lo que para algunos era un tesoro inalcanzable, para mi terminó convirtiéndose en algo simple, rutinario, normal o intrascendente. Por eso me gustaba compartir tiempo con nuestros amigos, porque nos servían de excusa para distraernos, para ...
    ... respirar de tantas cosas vistas y para tapar con apariencias que nuestra vida estaba condenada al fracaso, al igual que mi vida sexual con mi bella Adriana.
    
    A veces pienso que ella tenía toda la razón y por eso hizo lo que hizo. Yo no era hombre para ella.
    
    Poco tiempo atrás de aquel paseo, tal vez unos seis o siete meses antes, se habían unido a la amistad Sebastián comenzó siendo un compañero de gimnasio de Mauricio y terminó siendo uno de sus amigos más cercanos. La verdad era que yo sabía que trabajaba en un concesionario vendiendo carros, pero poco más que eso. Sin embargo, era un tipo bien, chévere, divertido y siempre lleno de anécdotas de sus conquistas, de esas anécdotas que uno se las imagina y de las que quiere ser el protagonista. Eso era lo que más me gustaba de su amistad; esa forma de contar sus cosas como si se trataran de una serie de televisión o de las páginas de un magazín pornográfico. A veces me inspiraba en sus relatos para pegarle un buen polvo (a mi manera) a Adriana, y notaba como a ella le gustaba sentir esas cosas más especiales que las simples y básicas de costumbre.
    
    Sebastián era experimentado a pesar de ser un poco más joven que nosotros, tendría alrededor de unos 30 años, con un cuerpo de gimnasio, incluso algo pasado de musculo para mi gusto, es decir, a mí no me gusta, pero me refiero a que Sebastián no tenía solo el cuerpo de hombre atlético, sino que ya comenzaba a rozar el hiper musculo de los fisiculturistas. Eso sí, mientras ...