1. El día que abusé de mi hijo (parte 1)


    Fecha: 30/10/2025, Categorías: Incesto Autor: madura2244, Fuente: CuentoRelatos

    Viernes a la tarde, había terminado la consulta, y estaba realmente cansada y muy caliente.
    
    Me había pasado el día atendiendo a embarazadas que venían a controlarse.
    
    La última, había pasado su primer trimestre de embarazo con sus pequeños contratiempos, y ahora querían tener una vida sexual normal con su marido, con esta, debí desvestirla y prácticamente enseñarle junto a su marido a buscar las mejores posiciones cóitales, y así evitar que tengan problemas con el embarazo y tener una buena vida, sana, y que no afecte el embarazo y a la pareja en estado de gestación.
    
    El esposo, se notaba muy caliente, ya que le era muy difícil disimular su erección, mientras le enseñaba a ambos los juegos previos a la introducción vaginal, y les pedía muy especialmente que antes de llegar a ese clímax, ambos deberían, por lo menos tener uno o varios orgasmos tanto la mujer como el hombre, sin más vueltas, les hice practicar una serie de caricias, para que vieran que la introducción era la parte culminante, pero no el todo del acto sexual, fue así que con mis manos enguantadas le pedí al muchacho que se quitara la ropa y acompañara a su mujer a la camilla.
    
    Allí enseñé a ambos como acercarse e irse brindando caricias recíprocas, hasta lograr que ambos lograron tener repetidos orgasmos, con abundante eyaculación por parte de él, y una abundante lubricación en cada orgasmo de ella, haciendo que ella recibiera ese semen, en su cuerpo, en sus senos, en su boca, luego con un lubricante ...
    ... con anestesia les enseñé a dilatar el esfínter del culito de ella, y yo ayudándolo a él fui logrando una penetración anal que ambos gozaron tremendamente, ella de pie y con las piernas abiertas volcada con su culito empinado hacia él, y él la fue poseyendo lenta, pero en forma muy caliente, logrando ambos llegar a acabar frenéticamente.
    
    Y a mi pedido se quedaron así unidos hasta que él comenzó a perder su erección, luego los invité al baño del consultorio, y le dije que debía higienizarse en el bidet, y que luego en sus casas lo pusieran en práctica… todos los días y cuantas veces quisieran… se fueron felices.
    
    Yo me quedé muy caliente, sabiendo que me quedaba sola y no tenía quien me sacara esa enorme calentura del final de la consulta, seguro debía esperar alguna salida para lograr interesar a algún hombre y llevármelo a la cama…
    
    Con esos pensamientos apagué las luces, cerré el consultorio, y abría la puerta que me llevaba a mi casa.
    
    Cuál no sería mi sorpresa cuando me encuentro que mi hijo, de 21 años, que es cadete en la escuela militar había llegado con varios días de franco por las fiestas, y esperaba que yo terminara la consulta sentado en la biblioteca.
    
    Con un grito de sorpresa y alegría me abrazo muy fuerte a él y me tomo de su cuello colmándolo de besos, los que él responde efusivamente -se ve que ambos necesitábamos un encuentro así-, lejos de separarnos nos seguimos besando y diciéndonos recíprocamente frases afectuosas, primero, cariñosas, después y ...
«123»