1. Tres dias sometida por presidiarios (Cap III)


    Fecha: 09/11/2025, Categorías: No Consentido Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos

    ... parecía un enorme champiñón, golpeaba fuertemente la entrada de su vagina, dando golpecitos en su clítoris y provocando en la joven, una cantidad de sensaciones, tan contrapuestas que ya no sabía si lloraba de dolor o de placer.
    
    Olga, sentía cada milímetro de la enorme barra de carne que estaba introduciéndose en sus entrañas…
    
    Ya, sabiendo que no le serviría de nada, hacía enormes esfuerzos por no gritar más, su expresión, apretando los dientes, haciendo un enorme esfuerzo, cerrando fuertemente los párpados en señal de indescriptible dolor, era todo un poema, y tanto el loco, como el Chirla, podían apreciar esas expresiones, y realmente, disfrutaban viéndola…
    
    -Joder Turbo, creo que estoy empezando a sentir la cabeza de tu polla en el vientre de esta zorra…
    
    Mira, Chirla ¡Hunde tu mano en su vientre, verás como se nota la cabeza del bestia este!-
    
    En ese instante, el Turbo tiró de la melena de la muchacha hacia atrás, para que dejasen espacio al Chirla y poder hurgar en su vientre, a continuación, este hundió su mano derecha y pudo apreciar un cuerpo extraño alojado en su interior.
    
    Y entonces se le ocurrió una descabellada idea, fruto más bien de la envidia que sentía por el grandón…
    
    De repente, soltó un puñetazo en su vientre…
    
    No era fuerte, ni tampoco doloroso, pero si lo suficientemente sensitivo como para que hasta el Turbo lo sintiese en la cabeza de su enorme polla …
    
    -¡Ahhhhhg!-
    
    -Joder tío, ¡He notado ese puñetazo en mi capullo!…
    
    ¡Le vas ...
    ... a hacer daño mamonazo!-
    
    -Pues eso es lo que quiero…
    
    ¡Que se retuerza esta guarra de dolor!-
    
    -Pero… ¿Qué necesidad tienes, pedazo de gilipollas?-
    
    -¡Simplemente, porque me sale de los cojones!-
    
    Y justo al decir esto volvió a dar otro golpe, en el vientre de la joven que, haciendo un verdadero esfuerzo, aguantó el grito de dolor.
    
    -Coño Turbo, que lleva mucho tiempo entre rejas… Déjalo al pobre que se desfogue como quiera…
    
    Y si le quiere dar una paliza, que se la dé…-
    
    Dijo el loco, mientras observaba como el Chirla después del puñetazo, apretaba fuertemente uno de los pezones de la muchacha.
    
    A continuación, hizo una señal al Turbo para que sacase un poco la barra de carne y le diese paso, para introducir nuevamente, su pedazo de cabeza gorda y enorme en el interior de su vagina.
    
    El Turbo sacó más de media polla, o sea unos doce centímetros del interior de las entrañas de la muchacha, y entonces aprovechó el loco, para meter con toda la fuerza y presión, esa cabeza gorda y rosada que tenía.
    
    Finalmente, haciendo más fuerza, consiguió que entrase todo su enorme capullo, y poco a poco, fue introduciendo toda la extensión de su vergón…
    
    A continuación, fue el Turbo, el que volvió a meter sus doce centímetros dentro del interior de la chica, Era muy difícil que esos dos trozos de carne tan gruesos y grandes entrasen al mismo tiempo, dentro de las entrañas de la muchacha, de manera que tuvieron que ir intercalándose.
    
    Cuando uno sacaba sus doce o ...
«12...567...»