1. Dos cuerpos mojados en dos metros cuadrados


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Gays Autor: franbeliel, Fuente: CuentoRelatos

    ... dije.
    
    “Lo siento Nico. Es mi culpa.” decía lamentándose.
    
    Vi que estaba apenado, así que evité el comentario del bulto. Lo calmé y le dije que no se preocupe, que estábamos cansados y que mañana todo iba a salir a la perfección.
    
    Me di vuelta, para quedar frente a él y le pedí que nos tranquilicemos y que busquemos la manera de salir de ahí.
    
    “No es muy alto. Sólo hay que liberar nuestras manos”, dijo, mientras se inclinaba hacia mí.
    
    Intentaba pasar sus manos bajo sus pies, pero era imposible. No tenía espacio.
    
    Sus brazos estaban pegados a la pared y su cabeza chocaba contra mi cuerpo.
    
    Yo también tenía los brazos pegados a la pared, e intentaba darle espacio moviendo mi cintura hacia los costados, pero solo lograba estorbarlo. Esta vez, era mi bulto el que lo chocaba su cuerpo. Su rostro rozaba una y otra vez mi bulto cubierto del mojado slip.
    
    “Tendremos que buscar la manera de salir con las esposas puestas”, dijo frustrado, “No hay espacio para sacarlas.”
    
    Le sugerí que me ayude a subir. El cuerpo de él era más grande y musculoso. Podía aguantarme y, una vez que alcance el borde superior de la caja, podría liberar mis manos y saltar fuera de la caja para abrirle.
    
    Se agachó lo más que pudo, para que yo pueda pisar sus rodillas. Me subí con ambos pies y fui apoyando mis brazos esposados a la pared.
    
    Hasta allí íbamos bien, pero tenía que seguir subiendo.
    
    Cuando llevaba una pierna a su hombro, el slip se me rajó entre las piernas. El pie que me ...
    ... sostenía tembló y casi caigo. Volví a apoyarme con ambos pies en sus rodillas.
    
    “¿Estás bien?”, me preguntó Iván.
    
    “Sí. Sí. Sólo creo que rompí mi slip”, le dije enojado conmigo mismo.
    
    “Tranquilo. Nadie lo ve. Intenta de nuevo.”, me dijo, ya cansándose de mantener la posición y mi peso en sus rodillas.
    
    Intenté repetir el movimiento, pero cuando subía la pierna para buscar el hombro de Iván, él me interrumpió. “¡Wow!.. ¡No, No, amigo!… Tus huevos cuelgan y no quiero ver eso”.
    
    Tenía razón. Mis huevos colgaban por la raja del slip, que se iba haciendo más grande, y podía sentir el aire en mis pelotas.
    
    “¡Maldita sea!”, dije. “Perdón, Iván.”
    
    “¡Jaja! Fue un accidente. Intenta de nuevo, pero ve de a poco”, dijo animándome.
    
    Llevé mi pie a su cintura esta vez. Lo apoyé a la altura del elástico de su slip.
    
    Me afirmé y levanté el otro pie de a poco, para hacer lo mismo del otro lado.
    
    El slip se resbalaba un poco, pero aun aguantaba.
    
    “¡Sigue antes de que me dejes a mí en pelotas!, me apuraba Iván al notar que su slip cedía.
    
    Llevé rápidamente un pie a su hombro. Su slip resbaló y desnudé parte de su cintura.
    
    “Perdón”, le dije, sabiendo que mis huevos iban a mostrarse.
    
    Iván giró la cabeza y agregó “No importa. Continúa, que no tenemos otra forma”
    
    Al subir mi otro pie, bajé más el slip y descubrí casi la mitad de la verga de Iván.
    
    El pie en el hombro se deslizó, y quedé con una rodilla en el hombro de Iván y un pie en el aire.
    
    “No te caídas”, ...
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