1. Dos cuerpos mojados en dos metros cuadrados


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Gays Autor: franbeliel, Fuente: CuentoRelatos

    ... Esto es muy extraño. Yo tampoco me caliento a propósito.”
    
    “¿Te calientas?, me preguntó, y no sé si lo hizo a propósito, pero al decirlo pude sentir su lengua intensamente en mi culo.
    
    “¡No me calientas tú!, le dije “Estoy en pelotas y te estás moviendo bajo mis huevos”, aclaré para disimular.
    
    “Supongo que es entendible”, respondió.
    
    Su tono ya era más calmo y seguía alargando las “eles” cuando hablaba. Otra vez, su lengua lamió mi culo y me hizo estremecer.
    
    “Nadie es gay”, dijo, “Pero tenemos que salir de aquí”.
    
    “Nadie es gay”, repetí, “Intentaré empujarme”.
    
    Lentamente levanté posé mi otro pie en su hombro.
    
    Mi culo se expuso más a la boca de Iván. Su lengua se aplastó en mi agujero. Solté un pequeño gemido.
    
    “Intenta levantarte”, dijo Iván, alargando una nueva “ele”.
    
    Sentí que su lengua entró y salió de mi virgen culo. Mi cuerpo convulsionó.
    
    Temblando, quise empujarme con los pies, pero me resbalaba. Mi espalda caía y el abdomen no me daba más de la fuerza que hacía.
    
    “Trataré de empujarte”, dijo Iván, mientras empujaba con el cuerpo y la cabeza hacia mi lado.
    
    Su boca entera se aplastó a mi culo y su lengua estaba prácticamente adentro.
    
    “¡Iván!”, dije con voz temblorosa.
    
    Él comenzó a decir cosas que no entendía. Su lengua se movía en mi culo mientras hablaba y me estaba volviendo loco.
    
    Le dije que no entendía y volvió a mover su lengua con más énfasis, sin que se le entendiera nada.
    
    Mi cuerpo se retorcía de placer. Ya no ...
    ... sabía si quería salir de la caja o seguir sintiendo esa lengua que se movía en mi culo.
    
    Trataba de ahogar mis gemidos, pero algo se llegaba a escuchar.
    
    Iván dejó su lengua quieta por un momento, pero enterrada en mi culo. Ya era evidente que no lo estaba evitando.
    
    “Iván”, le dije con la voz entrecortada, “No llego. Creo que es mejor que baje”.
    
    Iván llevó su cuerpo para su lado y se distanció de mi culo. Respiraba agitado.
    
    “Tienes razón, Nico”, dijo quizás con algo de vergüenza.
    
    Bajé mis pies de a poco y fui abriendo mis rodillas, para que Iván pueda girar la cabeza, mientras mi duro miembro nuevamente se posaba en su rostro.
    
    “Perdón” volví a decir, mientras me apoyaba en la pared e iba rodeando los brazos esposados de Iván con las piernas.
    
    “Ya está”, dijo Iván ya sin enojo en su voz, “No somos homosexuales. Baja con cuidado”
    
    Seguí deslizándome por su cuerpo que estaba cubierto de sudor. Ambos estábamos sudados. Entre las luces del salón y el calor de la situación, era inevitable.
    
    Mis pies se trabaron con las manos esposadas de Iván. Mi cintura y mi espalda seguían cayendo.
    
    Sin esperarlo, mi culo mojado se topó con un bulto caliente. Era la cabeza de la verga de Iván, que estaba completamente parada.
    
    “¡¿Iván?!”, dije, sin entender nada.
    
    “¡Perdón!” dijo alarmado “¡El roce también me afectó! ¡No es que esté excitado!”
    
    Mientras Iván se alarmaba, mi culo iba cediendo a la inercia, mis pies trabados hacían que mis rodillas se flexionen y en ...
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