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Dos cuerpos mojados en dos metros cuadrados
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Gays Autor: franbeliel, Fuente: CuentoRelatos
... segundos tenga media cabeza de la verga de Iván dentro de mí. Dejamos escapar un gemido al mismo tiempo. “¡La tengo adentro!” le dije asustado. Iván intentó correrse, pero mi cuerpo se movió con el suyo y al detenerse la cabeza de la verga de Iván se metió por completo dentro de mi estrecho agujero. “¡No!”, dije con una expresión de susto mezclada con excitación. La lengua de Iván había resultado placentera y la carne que se estaba metiendo en mi recto empezaba intrigarme. Mi verga se puso dura como una piedra, pero no podía reconocerlo. ¡No era homosexual! “¡¿Que hago, Nico?! ¡¿Qué hago?!”, me decía Iván alarmado, con culpa por la situación. “Intenta pensar en otra cosa”, le dije. “No somos gays. No nos excita esta situación”, intenté convencerlo, esperando que no note mi miembro erecto que empezaba a despedir líquido pre seminal. “Pienso en otra cosa. Pienso en otra cosa”, repetía Iván con los ojos cerrados. Tardó un tiempo en hacer efecto, pero luego de unos minutos comencé a sentir que su miembro se iba deshinchando un poco. Pero no estaba resultando como lo esperábamos. “¡No, no!”, grité, “¡Vuelve a calentarte!” “¡¿Qué?!”, contestó Iván desconcertado “¡Piensa en algo que te caliente!”, ordené, sin dejarlo terminar de hablar. Obedeció sin entender. “Algo que me caliente…” comenzó a decir, cerrando los ojos nuevamente. Al relajarse, su verga se había ido metiendo un poco más y no quería toda esa verga dentro de mí. “Se estaba ...
... metiendo más” le dije, “La tenemos que sacar, pero mantenla dura, porque si no, se mete más y es enorme” Su mente lo debe haber tomado como un cumplido, porque pareció excitarse, su miembro se puso rígido, convulsionó y se metió más en mi culo mojado. Trató de disculparse, casi jadeando. Tenía media verga adentro. Mi cuerpo temblaba y mi mente trataba de procesar las sensaciones de desconcierto y placer. Los temblores del miembro de Iván masajeando mi recto hacían que mi verga salte y se ponga más tiesa. Tenía que salir para no seguirme confundiendo. Tartamudeando le indiqué a Iván que trate de liberar mis pies de sus manos esposadas, así podría alejarme y sacar su miembro de mi culo. Iván asintió, tratando de contener los movimientos de su gorda verga en mi estrecho ano. Movió sus manos a los costados, pero eso provocó que mi culo juegue con la cabeza de su verga y nos caliente más a los dos. Cuando intentó levantar las manos, mi cintura se fue aún más sobre su cuerpo y su miembro se enterró casi por completo en mi recto. Ambos gemimos y desviamos la mirada con culpa. La sensación de toda esa carne caliente en mi interior me resultaba sumamente excitante y ya no podía no reconocérmelo. Mi virgen ano se iba acostumbrando poco a poco al gordo intruso que lo invadía, y le estaba gustando. Me avergonzaba, pero me gustaba. “Perdón, Nico”, rompía el silencio Iván, “es mi culpa por dejar caer la llave” “No te disculpes Iván”, dije tratando de ...