-
Comida entre clases en la Uni
Fecha: 05/12/2025, Categorías: Jovenes, Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cogió con una mano y se la ofreció a la que le metió la hostia y le dijo algo en plan «cógela cógela, mira que pasada» mientras se la pajeaba lentamente. Mi colega hizo el ademán de subirse el calzoncillo y se quedó en una posición más incómoda que poco, mientras tres de ellas, se pasaban la polla como quien está mostrando, no se, ¿la foto de tu gato?. La delos gemidos aún así yo creo que en ningún momento dejó de pajearlo. Ofrecía la polla pero ella no paraba de darle a la mandanga. Hubo algún momento bizarro en que mi colega intentó recolocarse para acariciarle el pelo o acercarle la mano a un pecho, pero se notaba que no tenía puta idea de si tenía ese derecho o no. Yo desde mi posición de espectador tampoco lo tenía claro. Era un show de producto o era un rollete? En una de esas el colega empezó a temblar, y la de los gemidos dijo «que se va a correr que se corre que se corre» y colocó a una de las chicas que habían estado tanteando el pene delante. No a la de la hostia, la otra, de las tres que yo recuerdo que llegaron a sopesar el aparato del colega. «ponte ponte que se corre». Abrió la boca y la de los gemidos aceleró el pajeo. El colega estaba en una posición de jorobado sin saber qué hacer con las manos, ya no se si buscaba punto de apoyo, o buscaba una teta desesperadamente. Temblaba tanto que parecía que le iba a dar un yuyu, y la de los gemidos había vuelto a sus gritos. Recuerdo por un segundo pensar que todos los vecinos debían estar escuchando. El ...
... colega en alguna de esas sacudidas se corrió, pero claro; la sincronización con el pajeo de la chica no funciona, así que la corrida salió en todas direcciones. Supongo que la intención era que entrase en la boca de la otra, pero se fue a la cara de ella, al suelo, a la mesa, a la ropa, al antebrazo de la pajeadora. Y como no paraba de correrse la tía no paraba de pajearlo, hasta que el colega pegó un grito de dolor indescriptible y casi se va de morros encima de las chicas «PARA PARA PARA PARA». Me da a mi que la chica no estaba familiarizada con el dolor post-paja, porque seguía frenéticamente pajeando algo que ya era más un churro que un pene. Y tan así como empezó la cosa terminó. Con las mismas servilletas de la comida se limpiaron el semen que encontraron. Mi colega estaba con el pene arrugado y rojo (y los huevos atrapados por el intento de subirse el calzoncillo) tirado en el sofá, medio acariciándose la polla como quien cuida un animalito herido. La de los gemidos recogió la corrida del antebrazo y como si fuera un elástico empezó a estirarla y encogerla con los dedos de la mano «plin-plin, plin-plin» «mira mira, es de goma», y con el mismo gesto que hacen los que se hurgan la nariz, lanzó esa parte de corrida a la cara de una de las otras «aaahh que ascoooo», pero no se si llegó a darle o se le quedó igualmente en los dedos. Movidas de estas hubo unas cuantas, pero tal vez esta fuera la más extraña por lo poco erótico de todo el evento sexual. Me lo cambian ...