1. La casa de Isabel (II)


    Fecha: 19/12/2025, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos

    ... colgar. Me arrodillé ante su coñito depilado y me lo llevé a la boca. Lo tenía empapado. Sus fluidos salían en grandes cantidades e iban directos a mi boca ansiosa por degustarlos.
    
    Me lo comí con ganas, con ansia, disfrutando de su vagina joven, su carne prieta. Se la lamí de arriba a abajo y le introduje la lengua en el agujero. Estaba a punto de llegar al clímax y yo sabía cómo precipitarlo. Solo tuve que llegar hasta el clítoris y aplicarle mi técnica secreta de succión para hacer que comenzara a convulsionar de placer. Se quedó un rato estirada sobre la mesa, mientras yo mismo le colocaba su ropa interior. Prometimos no repetir, aunque no tenía claro cómo lo iba a resistir.
    
    Después de follar me quedé mucho más relajado. Toda la sangre volvió a mi cabeza y me pude concentrar en lo que realmente me importaba en ese momento: conseguir la custodia de mis hijos. Tanto mi ex como yo, teníamos buenos trabajos. Yo contaba con la ayuda de mis padres y ella tenía su madre y al payaso con el que estaba. En unas condiciones tan igualadas, siempre saldría favorecida ella, salvo que no fuera buena madre.
    
    Podía decir muchas cosas malas de Eugenia, como que era una puta infiel, pero no era mala madre ni podía encontrar a nadie que lo afirmara. Sería mi testimonio, falso, contra el de ella. Después de darle muchas vueltas a la cabeza, se me ocurrió una idea. Era retorcida, pero podría funcionar. Le dije a Zaida que tenía que salir un momento y me largué a toda prisa... a casa de ...
    ... Isabel.
    
    Justo cuando llegué, mi ex suegra estaba volviendo de hacer la compra. La ayudé a subir las bolsas. Me miraba extrañada, pero no se atrevía a decir nada. Mantuve la tensión durante un rato, dando tiempo a que se imaginara lo peor, y también lo mejor.
    
    - Supongo que querrá saber por qué estoy aquí.
    
    - Esperaba que fuera para lo que hablamos el otro día.
    
    - Podría ser, pero no será tan sencillo.
    
    - ¿Qué quieres decir?
    
    - Yo quería castigarla, que aprendiera a respetarme, pero acabó disfrutando.
    
    - No sabía que el sexo anal podía ser tan placentero.
    
    - Usted ha sido siempre mala conmigo y no tengo interés en darle placer.
    
    - Entonces, ¿para qué has venido?
    
    - Para llegar a un acuerdo.
    
    - Explícate.
    
    - Si quiere sexo, me tendrá que ayudar con la custodia de mis hijos.
    
    - Eso lo tienes que arreglar con Eugenia.
    
    - Nunca accederá, es incluso peor que usted.
    
    - Castígala como a mí.
    
    - Eso nunca funcionaría.
    
    - ¿Y yo qué puedo hacer?
    
    - Quiero que mienta, que diga que su hija es mala madre.
    
    - No puedo hacer eso.
    
    - Haré que usted siga viendo a sus nietos y me encargaré de tenerla satisfecha.
    
    - Por favor, no me obligues a hacer eso, no puedo.
    
    - ¿Está segura?
    
    Me saqué la polla para que viera lo que se podía perder. Isabel no la perdía de vista. Negaba con la cabeza y se mordía el labio inferior. Dabas pasos hacia delante y después retrocedía, incapaz de decidirse. Comencé a masturbarme delante de sus narices, para que viera el ...