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Las aventuras de Benito y su perro “Husme” XIV
Fecha: 20/12/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
... si ella no opina lo contrario me pongo ahora mismo a intentarlo. – dijo Benito que se había animado totalmente – Tu sigue comiendo que yo intentare que lo que comas y lo que bebas te siente muy bien, a no ser que tengas cosquillas. Tal como hablaba se había sentado a los pies de aquella diosa de ébano y le había cogido uno de sus pies mientras ella, desde arriba lo miraba con indiferencia, pero con una enorme curiosidad, y quizás también con cierto entusiasmo por comprobar que tipo de caricias le iba a proporcionar aquel maduro. Al igual que había hecho en su momento con Sandra, le cogió el talón con una mano y con la otra empezó a acariciar su empeine con suavidad, desde sus dedos hasta el tobillo, y tras varias caricias manuales empezó a darle besitos suaves en las mismas zonas. Lo primero que se hizo evidente, pues a pesar de que estaban todas desnudas, Benito seguía con su bañador, pero en la nueva posición que tenía, a la altura de sus ojos quedaba totalmente expuesto el sexo de Emily, y el bañador de aquel buen hombre se deformo de pronto evidenciando de nuevo, y a pesar del trote que llevaba aquella mañana, que su mandoble estaba otra vez en condiciones de ser utilizado. La morena que se dio cuenta la primera, se sonrió y empezó a sentirse poderosa y deseada, cosa que la relajo totalmente y dejo que aquel individuo salido hiciese con su pie lo que quisiese. Posiblemente el solo hecho de aceptar de buen grado las caricias bucales y lingüísticas, hizo que Husme ...
... que seguía a su lado, empezase a olisquear a Emily de otra forma, cosa que ella percibió ya que a pesar de que no dejaba de mirar que hacía Benito, también miraba de reojo a su perrito, esperando ver en él cualquier reacción. Lo cierto es que, entre su curiosidad, el estar expuesta al criterio de las otras cinco mujeres, al placer que Benito la estaba proporcionando y sobre todo a que la propia situación la estaba excitando, de pronto Husme levanto su cabeza y aulló como un pequeño lobezno, consiguiendo que las seis mujeres rompiesen a reír alegremente, incluida la propia protagonista. Ya totalmente animado, de nuevo Benito se aplicó para complacer a la hermana de las dos diosas rubias, soñando de paso como seria tener a las tres hermanas toda una noche durmiendo en su cama, y animado por esas fantasías puso todo su empeño en conseguir que la mulata tuviese un clímax apoteósico, hasta el punto que la hiciese plantarse la posibilidad de que se cumpliesen sus sueños. Empezó a besar su empeine y con la mano libre le cogió el otro pie, también por su talón, y alterno los besitos en ambas extremidades hasta que poco a poco fue chupándole los dedos, primero los dos gordos y finalizando en los meñiques, y de nuevo vuelta a empezar, consiguiendo que poco a poco la cara de Emily fuese cambiando de expresión, que fue cambiando de la indiferencia y curiosidad inicial, a una de satisfacción hasta terminar en una mueca de placer extremo, pasándose la lengua por los labios y empezando a ...