1. A los Pies de Jennifer III: Pruebas de Obediencia


    Fecha: 27/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: luciamg, Fuente: TodoRelatos

    ... Quince.
    
    La impaciencia se transformó en necesidad. ¿Y si ella lo estaba castigando? ¿Y si ese silencio no era casualidad, sino parte del juego?
    
    El pensamiento lo hizo estremecer. Jennifer siempre tenía un plan. Y si lo estaba dejando ahí, ardiendo de nervios y deseo, era porque quería probarlo.
    
    A los veinte minutos, la puerta se abrió al fin.
    
    El taconeo inconfundible llenó el pasillo. Jennifer apareció con absoluta calma, como si nada hubiera ocurrido. Blusa color marfil, falda lápiz oscura, el moño rubio impecable. Sonrió levemente, fría y segura.
    
    —Hugo. —Su voz era cálida en apariencia, pero cargada de intención—. Adelante.
    
    Él se levantó de golpe, casi tropezando con la mesa de las revistas. La sensación de humillación lo recorrió entero: había estado esperándola como un perro ansioso, y ella lo sabía.
    
    Jennifer sostuvo la puerta abierta y lo observó entrar. Apenas cruzó el umbral, lo cerró despacio detrás de él.
    
    —Veinte minutos en la sala de espera. —Se quitó las gafas un instante para limpiarlas con un pañuelo y volvió a colocárselas, sin apuro—. Eso ya me dice mucho sobre ti.
    
    Hugo tragó saliva, sin saber qué responder.
    
    —Eres paciente, sí. Pero también eres obediente. Esperas cuando yo decido que esperes. —Cruzó los brazos y lo miró desde arriba—. Y ni siquiera protestas.
    
    Hugo bajó la cabeza, avergonzado.
    
    Jennifer sonrió con un filo cruel.
    
    —Eso, Hugo, ya era la primera prueba de hoy. Y la has superado.
    
    Él comprendió entonces que ...
    ... no había habido retraso. Había habido un castigo deliberado, una cuerda invisible que lo había mantenido quieto, mordiéndose los labios, sin atreverse a moverse.
    
    Jennifer caminó hacia la butaca, se sentó con elegancia y cruzó las piernas.
    
    —Ahora podemos empezar.
    
    El corazón de Hugo seguía acelerado, pero en lo profundo de sí mismo supo la verdad: ella controlaba incluso su tiempo. Y lo que más lo confundía era que, lejos de enfadarse, estaba excitado por haber esperado.
    
    El aire en la consulta estaba cargado de perfume y de silencio. Hugo avanzó hacia el centro de la habitación, inseguro, esperando que Jennifer le indicara dónde sentarse. En otras ocasiones, al menos lo había saludado, había hecho un gesto hacia el sofá. Esta vez no.
    
    Jennifer lo observaba desde la butaca, con las piernas cruzadas y la espalda erguida. Ajustó las gafas con calma, lo midió de arriba abajo, y entonces soltó la primera frase del día:
    
    —Arrodíllate.
    
    El corazón de Hugo dio un vuelco.
    
    —¿Qué…?
    
    —Arrodíllate aquí, delante de mí. —La orden fue seca, sin adornos, como si estuviera pidiendo algo tan simple como “cierra la puerta”.
    
    El estómago de Hugo se encogió. Normalmente al menos había un preámbulo, unas palabras para calmar la tensión. Esta vez no. Todo empezaba con una exigencia que no dejaba espacio a dudas.
    
    —Pero… acabamos de empezar… —balbuceó.
    
    Jennifer ladeó la cabeza y lo atravesó con sus ojos azules.
    
    —Exacto. Empezamos ahora. Y empezamos con obediencia.
    
    El ...
«1234...12»