-
Mi vida. Resplandores y tinieblas (10)
Fecha: 30/12/2025, Categorías: Infidelidad Autor: lolalp, Fuente: TodoRelatos
... algo por el estilo. Subí desde la cochera en el ascensor, y como en otras veces, entré por la puerta de servicio, la que da al lavadero, suelo hacerlo tan solo porque está más cerca del ascensor. Abrí la puerta y no escuché nada, y supuse que quizás Juliana estaría en el baño o en nuestra habitación. Fui hacia el comedor a dejar mi mochila, y sobre la mesita baja, vi dos tazas de café. En ese momento no quise pensar mal, y creí que Juliana habría estado en casa tomando un café con alguien, y que luego se habría ido a alguna reunión dejando su auto en casa. Volví a la cocina, abrí la heladera para ver qué podía almorzar, y en ese momento escuché un ruido, eso significaba que Juliana estaba en casa. Caminé por el pasillo hasta nuestra habitación, y antes de llegar escuché voces. La puerta estaba entreabierta, y me acerqué lentamente sin hacer ruido.No hizo falta que entrara a nuestra habitación para que el corazón se me detuviera, el gran espejo de la pared en el que Juliana solía mirarse, me mostró lo que en nuestra habitación estaba ocurriendo. Sobre la cama, esa cama que compartíamos cada noche, desnuda y en cuatro, la mujer que amo, la que sería mi futura esposa, con la que compartía mi vida, estaba siendo cogida desde atrás, por la persona que jamás hubiera imaginado, ni en la peor de mis pesadillas, también desnudo, arrodillado tras ella, con las manos en su cadera y embistiéndola frenéticamente. Ese hombre que se estaba cogiendo a Juliana ...
... era... Era mi padre. Se me heló la sangre, me dio un dolor agudo en el pecho, me explotaron las lágrimas y me quedé como petrificado viendo esa escena dantesca que me destrozó el alma. Apoyé mi espalda en la pared del pasillo, con la terrible sensación de que el mundo giraba sin sentido a mi alrededor, sin entender lo que estaba pasando, lo que acababa de ver. Ya no pude ni quise seguir viendo ese despreciable espectáculo, me sentía como si cientos de puñales que me atravesaban el alma, me costaba respirar. No me esperaba semejante traición, la de ella y la de ese ser que me había dado la vida, pero ahora me la estaba quitando con ese acto tan vil, tan desalmado, tan despreciable. Nunca lo hubiera imaginado, y en el aturdimiento de ese momento, escuché como a la distancia, "¿así te gusta putita?", y luego escucharle decir a la mujer que amaba, "sí…, así…, dame fuerte…". Como pude volví a la cocina, esa traición, la peor que hubiera imaginado, me desgarró el alma, me llené de ira, quería matarlos a los dos, quería verlos sufrir como estaba sufriendo yo, sacarme ese dolor que me atravesaba, esa imagen que no se iba de mi cabeza. Pensé tantas cosas en esos pocos segundos, cegado por la ira, el dolor y la incontenible necesidad de hacerles daño, compensar el que ellos me estaban haciendo. Pero respiré hondo, una vez tras otra, ya nada tenía sentido, ya nada valía la pena, ya todo estaba roto, ya no podía con mi alma. Necesitaba tranquilizarme, que mi ...