1. Me follaron entre dos


    Fecha: 05/01/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos

    Odiaba cuando Kev tenía que viajar fuera de la ciudad por asuntos relacionados con el trabajo. Lo odiaba porque en esos días no tenía con quien follar y solo me dedicaba a ver un video porno y a masturbarme. Lo bueno, y dicho sea de paso, es que podía hacerlo en donde se me diera la gana y como yo quisiera. Cuando mi esposo se marchaba, era la hora de abrir el cajón con todos mis juguetes sexuales y pegar el chupón de estos donde me fuese más fácil utilizarlos.
    
    Aquel día no era la excepción. Me había puesto una tanga de hilo diminuto y un sujetador de encaje color rojo. Llevando una copa de vino me dirigí a mi habitación y me preparé para encender el televisor, cuando de pronto, mi móvil comenzó a sonar.
    
    El nombre de mi mejor amiga, Ximena, apareció en la pantalla.
    
    —Supe que tu semental se fue por negocios.
    
    —Lo puedes creer.
    
    —¿Te apetece si te propongo una salida?
    
    —¿Qué tipo de salida? —pregunté. Ximena siempre se planeaba las mejores salidas de la vida.
    
    —No preguntes, solo ponte algo de ropa y paso por ti en media hora.
    
    No tenía ni idea de lo que urdía, pero igual me puse unos jeans, un top y un par de tacones. Lo más lógico era pensar que me llevaría a un bar cercano. Y es que a nuestros veinticinco años es normal que vayamos a discotecas a beber y coquetear un rato.
    
    Pasó por mí a la hora acordada y entonces yo subí a su auto. Lo que nunca imaginé es que se detendría en una gasolinera cercana.
    
    —Te traje ropa.
    
    —¿Acaso no ves que ya traigo ...
    ... ropa? —le contesté.
    
    —Pero para el lugar que visitaremos, necesitarás esto.
    
    Los trajes de las prostitutas parecían decentes en comparación con lo que me dio. Cuando di el primer paso, el borde del diminuto vestido se subió y una parte de la tanga quedó al descubierto. Pero por algún motivo no discutí con ella, pues en el fondo, el simple hecho de tenerlo puesto comenzaba a mojarme la concha. Mis pezones duros también se lograban ver por encima de la tela, a pesar de llevar sostén debajo.
    
    Ximena manejó por un laberinto de calles hasta que por fin aparcó frente a una sencilla y discreta puerta en un callejón solitario.
    
    —Vamos, pasa —cuando se bajó del auto y abrió dicha puerta, me di cuenta que tenía puesto un vestido similar al mío, solo que ella no llevaba sostén y se le notaba hasta la aureola del pezón.
    
    El lugar era un sitio de strippers masculinos que al parecer estaba cerrado. Sin embargo, los bailarines estaban ahí dentro. Cuatro guapísimos hombres de cuerpos llenos de músculos y utilizando únicamente un bóxer negro.
    
    —¿Y su jefe? —preguntó ella, lo que me dejó en claro que ya los conocía.
    
    —Está hablando por teléfono, pero nos encargó que te recibiéramos —uno de los chicos se puso de pie y acudió a por ella para saludarla con un beso en la mejilla.
    
    —¿Recuerdan la amiga de la que les hablé? Se las presento. Sarah, ellos nos van a dar la mejor noche de nuestras vidas.
    
    El resto de los tres hombres se pusieron de pie y caminaron hasta nosotras. No me ...
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