1. Juegos del deseo - Ammy - Cena familiar FINAL


    Fecha: 08/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    ... que aquella chica lo hacía despacio, sin apresurarse, queriendo disfrutar de cada segundo que mi hermano estuviera dentro de ella.
    
    - ¡Ahhh! ¡Jonhy! - gemí, gritando el nombre de mi hermano en cuanto lo sentí besando mi coño, en cuanto experimenté una vez más la maestría con que ese chico me hacía perder la cabeza y cerrar los ojos como muestra del placer que le estaba dando a mi entrepierna, provocándome una experiencia tan morbosa que instintivamente me hizo tomarlo de la cabeza y acariciar su cabello, mientras él me hacía deshacerme en gemidos y oleadas de placenteras sensaciones que me sacudían desde adentro, que me hicieron mover las caderas con sutileza, antes de que me sobresaltara cuando un par de manos se apoderaron de mis senos, obligándome a abrir los ojos y de esa manera darme cuenta de que se trataba de Silvia, de que aquellos dedos que acariciaban mis pezones eran los de mi prima, quien mientras se cogía a Jonhy decidió besar mi cuello y mis hombros, tocándome los senos con la delicadeza que solamente implementaría una mujer, sin dejar de moverse ni detener lo que estaba pasado entre la boca de mi hermano y mi vagina, haciendo que los tres nos entregáramos a una noche de placer inolvidable, a una larga sesión de compasivo sexo donde los orgasmos que experimentados fueron recibidos con la poca alegría que quedaba en nuestras almas, donde hicimos que Jonhy se viniera en más de una ocasión, en distintas partes de nuestros cuerpos, donde Silvia y yo nos besamos ...
    ... con la leche de Jonhy de por medio, donde conocí por primera vez lo placentero y morboso que resultaba besar el coño de una mujer.
    
    Esa noche, aquellos tres chicos que lamentábamos las muertes de la gente a quien amábamos, nos hermanamos en la cama que compartimos, durante una velada que marcaría el inicio del resto de nuestras vidas, donde la moral se convertiría en una opción y no en la regla fundamental que dirigiera nuestro comportamiento.
    
    Esa noche los tres dormimos abrazados cuando nuestros cuerpos ya no tuvieron energía para seguir cogiendo, cuando no corrimos el riesgo de tener pesadillas al quedar completamente exhaustos, sin tener más fuerza que para dormirme en el pecho de mi hermano mientras Silvia lo hacía en su abdomen y él nos abrazaba a ambas, sin que hubiera más lágrimas, sin siquiera haber tenido que abrir ese paquete de galletas que se quedaría intacto en su mesita de noche.
    
    ***
    
    - ¡Chicos, levántense, es hora de desayunar! - dijo Ximena al otro lado de la puerta, desde el pasillo, haciendo que de pronto los tres abriéramos los ojos, antes de que asimiláramos lo que ocurrió y nos levantáramos un poco apresurados, que nos quedáramos sentados en la cama, desorientados, confundidos, sin tener idea de lo que pasaría, sin saber cómo reaccionarían papá y Ximena, mirándonos con expresiones de miedo e incertidumbre en nuestros rostros.
    
    - ¿Creen que nos hayan escuchado? - preguntó Silvia mientras miraba a la puerta de la habitación, como si temiera que de ...
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