1. El Femboy y la Madre Amazona


    Fecha: 09/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Beccaundertaker04, Fuente: SexoSinTabues30

    Era un día común como cualquier otro en el barrio las flores, de la ciudad capital. Los vehículos circulaban en la avenida principal como de costumbre, los varones salían a sus oficinas a cumplir su jornada laboral diaria y se despedían de su familia, las amas de casa dejaban a los hijos en las escuelas y después se dedicaban a realizar sus quehaceres.
    
    Yo me llamo Guadalupe López Mairena y tengo 19 años de edad. Soy un estudiante de diseños de modas con buenas calificaciones, bajito de 1,62 metros, de piel pálida, con un cuerpo delgado y que más bien es afeminado, siendo bastantes notables los músculos de mis glúteos y mis piernas, los cuales además de tener la bendición de una excelente genética han sido entrenados horas en el gimnasio con ayuda de los conocimientos mi querida mami que es fisicoculturista, pero de eso hablamos después.
    
    Durante toda mi vida a pesar de no meterme con nadie vivía un poco acomplejado por el trato que recibía por los niños de mi edad al ser pequeño. Al ser algo afeminado y de contextura bajita a menudo me confundían con una chica y me trabajan de »marica» debido a la terrible homofobia que abunda en las sociedades latinoamericanas. Encima, no ayudaba que mi nombre »Guadalupe» a pesar de ser unisex era usado principalmente por mujeres, por lo que era más fácil pasar como un miembro del sexo opuesto, sumando a que aún tras la pubertad nunca obtuve bello facial e inclusive tenía una cintura curvilínea.
    
    No obstante mi madre siempre me instó ...
    ... a no escuchar a los demás y a ser yo mismo, siempre seguí siendo bueno en mis calificaciones y destacando en el equipo de ajedrez, lo que con el tiempo me llegó alcanzar el respeto de mi entorno, conforme fuimos creciendo y la gente de mi edad maduraba los comentarios despectivos por mi aspecto iban disminuyendo y en general todo mejoraba.
    
    Una de las pocas personas que nunca me miró sobre el hombro fue mi vecino Rodrigo, que vivía un par de casas aparte de nosotros y nuestras madres eran amigas desde pequeñas, lo cual también facilitó que dicha relación de amistad pasara a la siguiente generación.
    
    El era también un muchacho hermoso pero varonil, ojos grandes y negros, nariz fina, corte militar. Pasó de ser el niño que todas las muchachas de la escuela querían para debutar entre las sábanas a un ícono sexual de la facultad de de derecho en la que pasó a estudiar. Ahora también mide 1,81 metros, tiene de esos cuerpos gorditos pero musculosos que les encanta a las damas y en general es un encanto de varón.
    
    Solían llevarnos al parque del barrio, a los centros comerciales o a cualquier lugar de entretenimiento al que fueran y de ahí nos volvimos cercanos. Él era el único que no veía raro que me gustara el color rosa, que veía conmigo las películas de barbie y no se molestaba cuando le mostraba cariño a pesar de que fuéramos del mismo sexo.
    
    Asimismo, yo me quedaba viendo sus series varoniles como Dragon ball, Hajime no ippo, cuando jugaba baseball en el colegio o cuando ...
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