1. Mi primera vez cuidando a la perra de mi vecino


    Fecha: 12/01/2026, Categorías: Gays Zoofilia Autor: Morbo12345, Fuente: SexoSinTabues30

    Yo tenía 11 años y ya para esa edad andaba con la verga parada todo el tiempo. Por afuera me veía como un niño bueno, Sin embargo nadie sabía que por dentro era un pequeño pervertido que le encantaba mamar vergas y la zoofilia. Hoy les contaré cómo fue que por fin pude cogerme a una hembra animal. Era primavera y como todo, con el tiempo ya poniéndose más cálido yo andaba extra caliente, mucho más que lo habitual. Gracias a poder vivir en el campo tuve la suerte de dar rienda suelta a mis gustos por los animales y la vida sexual que tanto me gustaba.
    
    Cómo les comenté en relatos anteriores ya tenía unos cuantos años mamandole la verga a mi perro, mi caballo, mi hermano mayor y su amigo del trabajo, ya luego les cuento más historias de todo lo que hicimos y como me estrenaron el culo. Hoy si es la historia de cómo fue mi primera vez metiendo mi verga en una vagina animal. En el terreno de al lado vivía mi vecino un hombre de unos 40 años, soltero, musculoso por su vida de campo, alto de 1.85cm, moreno y con una sonrisa perfecta, bastante guapo la verdad, yo no entendía cómo un hombre tan atractivo podía estar soltero. Nuestras casas no tenían reja ni nada que las separara y nuestra familia se llevaba bastante bien con el vecino así que tampoco había necesidad. Yo a veces me paseaba en bicicleta por todas partes pero un día sin intención mire por la ventana de la casa de mi vecino y ví que cargaba solo unos pantalones vaqueros y no vestía nada para arriba. Inevitablemente me ...
    ... quedé embobado mirando ese cuerpo musculoso de ese macho. Así pasaron algunos días y yo buscaba excusas para pasar por afuera de la casa de mi vecino o de plano para entrar a su casa. Un día para mi suerte en mi casa se acabó el azúcar y me dijeron si podía ir a casa de mi vecino a ver si nos daba una taza de azúcar. Yo feliz fuí, ya era tarde y estaba oscuro. Las cortinas estaban cerradas pero por una orilla se transparentaba algo, no podía ver que era y estuve tratando de entender lo que sucedía pero no pude ver bien. Sin más me acerqué a golpear la puerta, a lo que mi vecino se demoró en contestar. Volví a golpear y escuché “ya voy” cuando abre la puerta lo veo sin camiseta, sudando un poco y acomodando su pantalón donde claramente se veía un bulto medianamente erecto. Yo creí saber lo que pasaba, o al menos eso pensaba. Yo creía que el vecino se estaba masturbando y por eso no salió ni contestó la puerta de inmediato. Me invitó a pasar mientras él buscaba el azúcar y de pronto ví a su perra, una doberman bastante grande, incluso intimidante, pero que estaba afanosamente lamiendose su vagina. Se le veía algo hinchada y creí ver algo líquido salir que era lo que se estaba lamiendo. Mi mente aún no hacía click con lo que había pasado, pero sabía que algo morboso estaba pasando. Mi vecino me dió el azúcar, me guiñó el ojo y me guió a la puerta tocándome el hombro. Sentí escalofríos al sentir las manos de ese macho tocándome.
    
    No fue sino hasta la noche que pude completar la ...
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