1. Ana Karen mi alumna


    Fecha: 13/01/2026, Categorías: Hetero Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... saludando a Coro ¡BUENOS DÍAS SEÑOR PROFESOR! El espectáculo dejo sin habla. Y se noto más por los minutos que pase en recobrar la voz y entender que no se sentarían hasta que no diera la orden. Y fue hasta que una de ellas carraspeo como recordándome que estaban de pie. — Tomen asiento. — Se oyó una voz que ni yo estaba reconociendo. Era la voz de la monja prefecta que en mi obnubilación entro al salón sin que me percatara para presentarme con el grupo. Una vez terminada su presentaciones se despidió de mi y salió con el mayor sigilo tal y como había entrado, sin que la oyéramos dejando el salón en un silencio casi sepulcral. Me senté y me disponía a pasar lista cuando la misma alumna que carraspeo unos instantes antes; se levanto con el brazo en alto a un lado del pupitre y me pregunto con una sonrisa. —¿No vamos a rezar, Señor Profesor?— Como entenderán entre en Shock nuevamente, ¿¿Cómo que Rezar??. ¿Que acaso me equivoque de salón?.
    
    No rezo desde hace muchísimo tiempo!… y estas niñas quieren que rece con ellas!… estos y un sin fin de pensamientos mas corrían por mi mente. Quizás mis ojos desorbitados y en blanco dieron pie al siguiente comentario —¿Puedo llevar la oración, profesor?— Volvió a comentar la chica. —¿me harías el favor?— fueron mis primeras palabras frente al grupo. Ella rezo el Padre Nuestro y tomo asiento. Al pasar la asistencia me entere que la chica que hasta ahora más había participado se llamaba Ana Karen Hernandez; alta 175cm sin tacones, delgadita ...
    ... con unos senos generosos, después me entere que su pasatiempo era hacer Crossfit para mantener y formar su figura de colegiala. Desde ese día, dejo de incomodarme la apatía y desidia de las chicas por mi materia. Misma que fue cediendo poco a poco al hacer juegos y platicas motivacionales con ellas. Me fueron dando su confianza y yo disfrutaba sus equivocaciones o berrinches cuando dejaba mas ejercicios. Poco a poco deje de ser Sr. Profesor a simplemente Cirilo. Con algunas chicas tuve mas confianza que de otras. Pero Ana Karen me estaba volviendo no solo su maestro sino su esclavo. Pues su figura, sus senos, su sonrisa y su coquetería estaban minando día a día mi celibato. Me era imposible apartar la vista de su pupitre cuando cruzaba las piernas o cuando me preguntaba alguna duda, o al acercarme a revisar sus apuntes y su blusa dejaba ver algo de su busto. Pues mi imaginación se motivaba por que bombardeaban las ganas de acariciarla, de besarla, de tocarla. Pero tenia que mantener la cordura pues ella estaba atrás de la línea que un maestro no debe cruzar. Con ese pensamiento, trate de ignorar sus coqueteos, procuré evitar los contactos visuales y mucho más los físicos. Cierto día, cuando me sentía mas confiado con mi estrategia de conducta. —¿Oye necesito hacer una llamada me prestas tu cel? — discretamente se lo di y me acerque a la puerta para cuidar que nadie interrumpiera. No tardo en devolverme el celular. Así como me lo dio lo guarde en la bolsa del saco y continué ...