1. Con el conserje de la preparatoria, ya todo cambió


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos

    ... metro Copilco, puedes bajarte en la avenida revolución por abajo del puente, y para subir hacia el Metrobús hay unas escaleras donde solo cabe una persona entonces se hace la fila larga de gente en las mañanas que va a subir esa escalera para caminar hacia insurgentes. Entonces es muy divertido ver cuántos hombres se forman atrás de mí para poder ver debajo de mi falda.
    
    A veces incluso, algunos se quedan abajo para voltear hacia arriba y ver que pueden captar sus pupilas voraces. Imaginen la postal cuando se dan cuenta que no llevo calzones y más aún, si por cualquier pretexto, me agacho.
    
    Pero bueno, regresando al tema en cuestión, estaba aburrida en clase, pensando solo en la calentura cuando me dieron ganas de hacer pipi así que salí del salón y me acerqué hacia los baños. De camino me encontré al conserje, don Alejandro. Un señor ya mayorcito, como de unos 65 años. Era un viejito con calvicie, solo tenía como una coronilla de canas que lo hacía verse muy bonachón, gordo, realmente tenía una panza prominente, pero era sostenida por unas piernas atléticas, apiñonado, un poco chaparrito pero de manos muy toscas, cuando sonreía se notaba que le faltaban algunos dientes Siempre ha sido muy educado y amable con todo el mundo pero su mirada escondía algo más libidinoso.
    
    Yo sentí curiosidad y morbo de cómo alguien con esa panza podría encontrarse la verga incluso para ir al baño. La idea no me dejo tranquila, fui al baño y me sentí mojada. ¡Carajo! ¿Ahora resulta que ...
    ... hasta con un viejo gordo y feo me excito?
    
    Cuando iba regresando hacia el salón lo vi de nuevo. Estaba barriendo el pasillo de manera algo desganada. No pude evitar sentir una cosquilla en mi pubis y al pasar cerca de él, le dije:
    
    -Hola don Ale, échele ganas, aún le falta toda la escuela jejeje.
    
    -Hola niña, que te digo, y como son vacaciones para todos, pues aún me falta ordenar mi bodega.
    
    -¿Cual bodega don Ale?
    
    -Has visto que a un lado de la biblioteca hay como unos cuartos, pues ándale. Ahí es la bodega de mantenimiento y me dejaron un desmadre los otros compañeros.
    
    -Que mal don Ale.
    
    -Pues sí, gente sucia Y tú, que andas haciendo por aquí, ¿no deberías estar en clase?
    
    -Es que salí al baño, pero lo vi aquí y quise pasar a saludarlo. Me llamo Valeria, por cierto.
    
    -Mucho gusto niña.
    
    -¿Y a qué hora va a su bodega don Ale? ¿A poco se queda aquí todo el día?
    
    -Pues me quedo hasta las 6 de la tarde. yo creo que después de barrer aquí ya me voy para allá. ¿Se le ofrecía algo Vale?
    
    En ese momento mi calentura habló por mí. Tuve que improvisar, sentía un nudo en mi garganta, pero no quería sonar nerviosa, así que pasé saliva, aclare mi voz un poco y con el tono más despreocupado del mundo le dije:
    
    -Es que sabe que don Ale, el cierre de mi mochila se atoró y no puedo zafarlo y pues no sé si tenga tiempo y quiera apoyarme, podría llevársela a su bodega para que la revise, pero solo si se puede, sino, no hay problema, es que no quiero llevármela abierta ...
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