1. El deseo oculto


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Gays Autor: RefRef, Fuente: CuentoRelatos

    Iván había empezado a trabajar en la empresa hacía solo un mes, pero rápidamente se había ganado la atención de todos. Era joven, alto, de hombros anchos y una sonrisa fácil que desarmaba a cualquiera a pesar de su apariencia dejada, con algo de barriga. El típico geek. Su manera de caminar, segura y relajada, hacía que algunos se giraran para observarlo cuando cruzaba el pasillo, y no era raro que los comentarios sobre él fluyeran en las conversaciones de la oficina. A Iván le gustaba bromear con todos, especialmente con Raúl, un compañero de más experiencia que lo había tomado bajo su ala desde el primer día.
    
    Raúl era un hombre reservado, de unos 40 años, siempre bien vestido, con el cabello oscuro apenas salpicado de canas. Su atractivo residía en su elegancia, su forma de hablar pausada y su mirada intensa que parecía atravesar a cualquiera que osara sostenerla.
    
    Iván, desde el primer día, había sentido una atracción inexplicable hacia él, casi paternal. No era solo admiración profesional, había algo más. Una tensión que se instalaba en el aire cada vez que se quedaban a solas en la sala de reuniones o en la pequeña cocina de la oficina.
    
    Lo más extraño era que, aunque Raúl siempre se mostraba profesional, Iván sentía que esa atracción era mutua. Había notado los destellos en los ojos de Raúl, cómo a veces sus miradas se encontraban durante más tiempo del necesario, o cómo en una reunión, los dedos de Raúl se habían rozado con los suyos mientras le pasaba unos ...
    ... documentos. No eran cosas que parecieran casuales, pero ninguno de los dos había mencionado nunca nada.
    
    Todo cambió un viernes por la tarde. La oficina estaba casi vacía, la mayoría de los compañeros ya habían salido, algunos para empezar el fin de semana, otros para reuniones externas. Iván había decidido quedarse a terminar un par de cosas, y Raúl también estaba en su despacho. La tensión entre ellos ese día había sido más palpable que nunca. Desde la mañana, los cruces de miradas habían sido más intensos, más cargados de algo que ambos parecían querer ignorar.
    
    Iván se levantó de su escritorio y se dirigió al baño. Necesitaba refrescarse, despejarse un poco antes de continuar. El espejo reflejaba su rostro ligeramente sonrojado mientras se echaba agua fría en la cara. Se desabotonó su camisa hasta casi la mitad y dejó al descubierto su pecho peludo para mojarlo también con el agua fría que salía. De repente, la puerta se abrió, y Raúl entró.
    
    Iván se quedó congelado por un segundo, mirándolo a través del espejo. Raúl no dijo nada, solo caminó lentamente hasta colocarse junto a él, como si fuera lo más normal del mundo. Podían oírse sus respiraciones en el pequeño baño, el ruido de la oficina al otro lado de la puerta parecía tan lejano como si estuvieran en otro lugar, solos en su propio universo. Iván comenzó a abotonarse la camisa con calma, intentando disimular que estaba algo nervioso por verlo así.
    
    —¿Todo bien? —preguntó Raúl, con una voz más grave de lo ...
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