1. El deseo oculto


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Gays Autor: RefRef, Fuente: CuentoRelatos

    ... torturante, pero rápidamente se convirtió en algo más urgente, más demandante. Raúl no pudo evitar agarrar el cabello de Iván, enredándose sus dedos en las hebras oscuras de su pelo, mientras su cuerpo se tensaba de placer. El ambiente en el baño era sofocante, con el eco de los jadeos, los gemidos y el sonido de piel contra piel llenando el pequeño espacio.
    
    Iván se introdujo la polla de Raúl de un solo movimiento, notando lo hinchado que tenía su rabo en su boca y miró hacia arriba cruzándose sus miradas por el deseo. La mamada fue fuerte, potente y tras unos instantes de placer, sin decir una palabra, lo giró contra la pared. Iván podía sentir la dureza de Raúl contra su culo, lo que solo aumentaba su excitación. Sentía cómo las manos de Raúl lo acariciaban, lo preparaban, antes de que ambos se fundieran en un movimiento lento y profundo que haría que Iván soltara un gemido grave.
    
    La cabeza de su polla entró con facilidad dentro de Iván y el ritmo aumentó rápidamente, ambos perdidos en el placer. La sensación de estar haciendo algo en un lugar prohibido, el peligro de ser descubiertos, solo hacía que todo fuera aún más ...
    ... intenso. Sus cuerpos se movían al unísono, cada embestida más fuerte que la anterior, hasta que un sonido ronco salió de la boca de Raúl.
    
    —Me voy a correr —dijo jadeante.
    
    —Córrete dentro.
    
    Raúl alcanzó el clímax, dejando lo más profundo posible su polla en Iván. Sintió cada bombeó de sus eyaculaciones como caían en su interior, lo que hizo que se corriera Iván sin manos, extasiado por la mejor de las folladas jamás experimentadas.
    
    Cuando finalmente recuperaron el aliento, se separaron lentamente. Iván se apoyó contra la pared, todavía recuperándose, mientras Raúl recogía su ropa del suelo y comenzaba a vestirse. Ninguno de los dos dijo una palabra más, pero la complicidad entre ellos era innegable.
    
    —Deberíamos volver antes de que alguien note nuestra ausencia —dijo Raúl finalmente, con una sonrisa apenas visible.
    
    Iván asintió, sonriendo también, mientras se vestía. Antes de salir, Raúl se acercó una vez más y le dio un beso rápido en los labios, como una promesa de que esto no sería la última vez.
    
    Ambos salieron del baño, intentando actuar con normalidad. Pero sabían que, a partir de ese momento, nada volvería a ser igual. 
«123»