1. Dos para ella


    Fecha: 16/01/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: PaoyGas, Fuente: CuentoRelatos

    Pasamos mucho tiempo fantaseando con la idea. Cada vez que teníamos sexo, yo le relataba al oído, mientras la penetraba duro, como la cogíamos entre dos tipos. Le preguntaba: “¿Te gustaría?” y ella agitada, gimiendo decía: “Sí”.
    
    Ambos nos calentábamos mucho… demasiado. Ella se imaginaba dos penes enormes dentro de su cuerpo y se estremecía. En secreto se relamía imaginando esa situación, aunque lo negara. Yo por mi parte, me volvía loco imaginándomela a ella, comportarse como una auténtica puta. Devorándose nuestros penes como loca, transformándose su rostro de tanto placer y lujuria. Juro que me la imaginaba así y la veía más bella de lo que ya es.
    
    Hasta que un día decidí que esa fantasía debía convertirse en realidad.
    
    Ella no se atrevía a dar ese paso en nuestra relación, y abrir la puerta de nuestra habitación a nuevas experiencias. Mi principal objetivo era que ella sintiera el máximo placer, que se sintiera deseada… adorada. Así que tuve que ingeniármelas para provocar la situación.
    
    Un día le dije que vendría un amigo a cenar, que trataríamos temas de trabajo. Ella dijo que no me preocupara, que todo iba a salir genial. La casa, la cena, todo iba a estar perfecto.
    
    A eso de las diez de la noche, mi supuesto amigo llegó. Era bien alto y de contextura física muy similar a la mía. Tez blanca y pelo castaño oscuro. Noté en los ojos de Paola un singular brillo. No podía ocultar que se sentía atraída por mi amigo.
    
    Pasamos al living y nos pusimos a conversar. ...
    ... Pao se sentó al lado mío y puso su mano en mi pierna. Luego de un rato de charlas banales y unas copas de vino espumante, la conversación empezó a subir de tono.
    
    – Chicos –interrumpió el tipo– ¿Alguna vez hicieron algo fuera de lo común en su vida sexual?
    
    Paola se sorprendió por la pregunta, y se sonrojó. Yo sabía que es lo que estaba empezando a pasar. Respondí.
    
    – No, nunca salimos de lo “normal”. Pero hemos fantaseado con muchas cosas. –dije, mientras Pao me miraba asombrada por la indiscreción.
    
    La charla subía cada vez más de tono. Pao casi no opinaba, pero sonreía cómplice ante las cosas que mi amigo y yo hablábamos.
    
    Disimuladamente empecé a acariciar el muslo desnudo de mi mujer, que se veía en todo su esplendor gracias a una pollera muy corta que había decidido ponerse aquella noche. Mi amigo aparentaba no notarlo. Ella se puso incómoda cuando mi mano se deslizó suavemente entre sus piernas. Pero cuando toqué su concha totalmente húmeda, me di cuenta que además de incómoda, estaba super excitada.
    
    Mi amigo seguía disimulando y yo le di un acalorado beso a mi esposa. Noté que respiraba agitada. No daba más del deseo. Le dije al oído:
    
    – Hoy vas a ser nuestra putita.
    
    Levantó la vista, me miró fijamente y me sonrío.
    
    Miré a mi amigo y le dije.
    
    – ¿Te gusta? Vení… –Pao giró su cabeza hacia mi amigo y le sonrió.
    
    Se sentó a su lado, quedando ella en el medio de los dos. Mientras yo le seguía tocando su concha mojada al mismo tiempo que la besaba, ...
«1234»