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ELÍAS SE EQUIVOCÓ 2
Fecha: 16/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: maroso, Fuente: SexoSinTabues30
... empujó contra el colchón con fuerza, y un golpe de peso lo dejó sin aire. —¡Soltame! —gritó Elías. El hombre rió con desprecio. —Así me gusta, que grités… pa’ que sepas que no servirá de nada. Intentó zafarse, pero el otro lo inmovilizó fácilmente, torciéndole el brazo. —¡Me estás lastimando! —Claro que sí… — El hombre le dio la vuelta, una mano en la espalda lo inmovilizó, la otra bajó su ropa bruscamente, una escupida y entró. Elías gritaba, las lágrimas le llenaban los ojos, y cada empuje lo dejaba sin aire. —¡Por favor, basta! —Shhh… callate —le susurró, casi en el oído—. No te hagás el santo, si todos saben lo que sos. —¡No quiero! ¡Basta! —su voz se quebraba, ahogada en llanto. —Y yo no vine a preguntarte lo que querés —contestó seco. El aire se volvió denso, cargado del olor del sudor y de su respiración pesada. Elías sintió que sus fuerzas se iban, que cualquier intento de resistencia era inútil. El hombre, satisfecho, aflojó poco a poco, pero sin quitarle la sensación de estar atrapado. —Así me gusta… quietito. Aprendés rápido —dijo el jornalero, con una sonrisa torcida. Siguió encima de él, ahora aflojando un poco la presión, y con una voz más baja, casi susurrante, cambió el tono. —Eso es, muchacho… ¿ves que no es tan malo si me dejás hacer? —le pasó la mano por el cabello enredado, como si acariciara a un perro después de domarlo—. Sos suave… estás hecho pa’ que uno te monte. Elías temblaba, confundido por el cambio de ...
... tono. —No… —susurró apenas, con la garganta seca. El hombre soltó una risa breve, burlona. —Shhh… tranquilo, si ahora soy bueno contigo. Ya pasó lo feo. —Eso está mejor —murmuró el jornalero con satisfacción—. Decime, ¿Querés más? Elías se removió, incómodo. —Ya… ya … por favor…—susurró. —Shhh… —le cortó—. No me apurés. Uno no suelta la leche así nomás. Le acomodó el cabello. —Tenés buen pelo… hasta da gusto enredar los dedos en él. Y esa carita… si no fueras tan rebelde… Elías apretó los labios, los ojos empañados. —No quiero… —Y yo no vine a preguntarte —dijo con calma, como si afirmara algo obvio—. Vine a enseñarte. La presión volvió a aumentar, su tono cariñoso evaporándose poco a poco. —Vamos, muchacho… aguantá. Elías soltó un grito, un llanto ahogado. —¡Basta, por favor! —Callate. O te hago callar de verdad —escupió el jornalero, retomando la rudeza. El aire se volvió denso, cargado del olor del sudor y de su respiración pesada. Elías sintió que sus fuerzas se iban, que cualquier intento de resistencia era inútil. El hombre, satisfecho, aflojó poco a poco, pero sin quitarle la sensación de estar atrapado. Finalmente, con unos golpes secos y una última presión, el jornalero se derramó. —Así me gusta… que sepás quién manda. Elías quedó inmóvil, temblando. El hombre se sentó en la cama, encendió un cigarro y lo fumó tranquilamente…Tocaba el cuerpo de Elías desnudo, con las piernas aún abiertas. Se detenía entre las nalgas encharcadas. Comprobó ...