1. Barr


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos

    ... consumir. Era un espacio pequeño, pero cálido. Fotos enmarcadas en la pared mostraban momentos de otra vida: una mujer de sonrisa radiante sosteniendo a un bebé, un padre más joven, sin las ojeras de ahora, sonriendo con orgullo.
    
    Había algo en aquella imagen que lo hacía sentir en paz.
    
    Su mente le decía que todo estaba bien, que no tenía nada de qué preocuparse.
    
    Y él le creyó.
    
    No sabía por qué, pero cada vez que veía a a este hombre, una sensación de calma se instalaba en su pecho.
    
    De repente, la diminuta manito de la bebe atrapó el dedo de extraño y lo apretó con fuerza.
    
    Él sintió un vuelco en el corazón.
    
    Era un simple gesto, pero le provocó una emoción inexplicable.
    
    Si alguien entrara en ese momento, vería una escena de lo más natural: un hombre alimentando a su hija, otro observándolos con ternura. Una escena que parecía sacada de una familia común.
    
    Sonrió con incredulidad y negó con la cabeza.
    
    —No lo entiendo —murmuró—. Cada vez que intento darle la leche, se pone inquieta y empieza a llorar. A veces se comporta como una niña malcriada… No quiero imaginar lo que será cuando crezca.
    
    El extraño dejó escapar una risa suave.
    
    —Disculpa que pregunte… —dijo con cautela—. ¿Y su madre?
    
    La expresión del papa cambió.
    
    —Falleció cuando la bebe tenía apenas un año —respondió, sin apartar la vista de su hija—. Fue muy doloroso y complicado.
    
    Se sintió torpe por haber preguntado.
    
    —Lo siento, no lo sabía… No debí preguntar.
    
    —No te ...
    ... preocupes. —suspiró—. Antes me costaba hablar de ella, pero ahora ya no tanto.
    
    Se instaló un silencio incómodo entre ambos.
    
    No sabían qué más decir.
    
    —Disculpa… —dijo de pronto—. Pero ahora que lo pienso, ni siquiera sé tu nombre.
    
    Parpadeó, sorprendido.
    
    —Es cierto —dijo—. Yo tampoco sé el tuyo.
    
    Ambos sonrieron.
    
    —Me llamo Gerónimo.
    
    —Yo, Leandro. Un gusto.
    
    —El gusto es mío.
    
    Leandro bajó la mirada hacia la niña que sostenía en brazos.
    
    —¿Y esta hermosa señorita? ¿Cómo se llama?
    
    Gerónimo sonrió con orgullo.
    
    —Se llama Sabrina.
    
    —Tiene unos ojos preciosos.
    
    —Lo sé. Son los ojos de su madre. —El padre adoptó una expresión de fingida seriedad—. Y serán la perdición de cualquier hombre cuando crezca… quien intente acercarse a mi niña recibirá un disparo en sus partes intimas.
    
    Leandro soltó una carcajada.
    
    El silencio incómodo se rompió por un instante, pero pronto regresó.
    
    No solo era la timidez de dos personas que apenas se conocían…
    
    Era la niña en brazos de Leandro, completamente tranquila, mirándolo como si fuera lo más fascinante del mundo.
    
    Gerónimo no podía evitar notar eso.
    
    Y Leandro tampoco.
    
    —¿Puede ser que huela a quemado? —preguntó de repente, frunciendo el ceño.
    
    Los ojos de Gerónimo se abrieron de par en par.
    
    —¡La pizza!
    
    Se apresuró hacia la cocina.
    
    Leandro lo siguió, divertido.
    
    —¿Cómo puedes quemar una pizza? Eso te deja muy mal parado frente a cualquier chica —bromeó.
    
    —No es gracioso —gruñó Gerónimo, ...
«12...121314...30»