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Barr
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos
... ayuda de nadie. No tenía derecho sobre ella. También le advirtió que se preparara, que venían muchos cambios, y la gran mayoría no le iba a gustar. Después de que su padre se fue, pidió disculpas a todos los presentes y se dirigió a su oficina. No iba a tolerar más el maltrato de su familia; tampoco se iba a guardar lo que sentía, lo iba a expresar todo. Esa tarde se quedó más tiempo de lo normal en su oficina, organizando algunos papeles. Se dio cuenta de que no tenía el teléfono de Gerónimo para llamarlo. Se retó mentalmente por no habérselo pedido. La próxima vez que lo vea, lo primero que hará será pedirle su número. Los días pasaron lentamente, ninguno tuvo noticias del otro desde esa mañana que se vieron. Se dieron cuenta de que, a pesar de haber pasado toda una noche durmiendo juntos, ninguno se conocía verdaderamente. Al padre le empezaron a entrar dudas, y al extraño también. Llegó el sábado por la noche, el padre esperaba encontrarlo. Cada dos segundos revisaba la puerta para ver si lo veía entrar, pero no lo había hecho. Ese sabado, esa persona no había entrado al bar. Triste y desilusionado, empezó a cerrar el lugar muy lentamente. Cuando ya había terminado de hacerlo, alguien golpeó la puerta del bar, que estaba cerrada con llave. Se acercó y la abrió con lentitud, con un poco de miedo. Pero tan grande fue la sorpresa que no supo cómo reaccionar… Ahí estaba él, con una caja de pizza y un par de cervezas. —Primero —dijo sonriendo—, ...
... como siempre, quemas tus pizzas cuando las cocinas, así que decidí traer unas ya cocinadas. Aunque todavía no entiendo cómo puedes quemar una pizza… Segundo, sé que eres dueño de un bar y tienes cervezas, pero me parece injusto que cada vez que venga aquí uses tus bebidas y yo nunca traiga nada. Así que traje cerveza. Tercero, me auto-invité a comer a tu casa, pero no como otras veces, sino como una cita… No sé si aceptarías tener una cita conmigo. Estuve con mucho miedo toda la semana planeando esto y pensando qué iba a decirte. Pero cuando abriste la puerta, mi mente quedó en blanco… Así que nada, aquí estoy, parado en la puerta de tu bar, con pizzas y cervezas, tratando de no parecer tan idiota como creo que parezco, ofreciéndote una cita y rogando por dentro que me digas que sí. —¿Sabes que tengo una hija? —le dijo él, sin dejar de mirarlo. —Lo sé… También traje algo para ella —respondió, levantando un pequeño gorrito—, para cuando mañana vayamos a la plaza los tres juntos y no le dé el sol en la cara. —O sea que no solo planeas tener una cita conmigo hoy, sino también quedarte a dormir conmigo y mañana ir a la plaza con mi hija y pasar toda la tarde los tres juntos. —En realidad no —contestó sonriendo—. Planeo hacer eso solo esta vez. Después, espero que lo repitamos todos los fines de semana, hasta que esa pequeña niña nos diga que ya no quiere salir con nosotros, sino que prefiere ir con sus amigas… Eso es lo que planeo. —Es un hermoso plan… Voy a serte ...