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Embaracé a la tía Cora
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... llegar antes de lo previsto, abrió la puerta, vestía solo una bata de raso que sugería que lo mejor de ella estaba estaría dispuesto cuando soltara el cinto dejándola expuesta a mi deseo. – Todo esto es tuyo, gánatelo, hazme desearte. Me han contado que cuando te embarazan con placer los niños suelen ser más felices, además estoy muy necesitada de “alegrías” porque tu tío últimamente está tan metido en la idea de preñarme que no me permite disfrutar un buen orgasmo. Ahora estoy en tus manos, llévame al cielo y préñame, eres mi hombre, mi macho, mi dueño. Me sentó en el sofá, desató el cinto, abre despacio la bata, controla mis reacción al verla totalmente desnudita, las tetotas moviéndose agitadas por respirar en la agitación de la calentura, un leve rollito pone sensualidad a la madurez de Cora, el vello púbico, renegrido y levemente enrulado simula ocultar la vulva, separa las piernas, con las manos estira la piel para exhibir el rosa nacarado del interior de la conchita. Se acerca, despacio, meneándose, esparciendo el aromad del deseo, ofreciendo todo un mundo de placer dispuesta para este joven totalmente erecto y con ganas de ponérsela. Me dejó tomarla en brazos, los suyos enlazados en mi cuello hasta llegar al tálamo donde recibirá la energía vital de su hombre. Tendida en el lecho, despacio quito los pétalos de raso para dejar su desnudez a pleno. Arrodillado entre sus piernas, eleva las piernas para dejarme el camino libre, volcado sobre ella amasando ...
... sus tetas, separa los labios para evitar la molestia inicial de los vellos cuando la penetro, tan erecta en la cueva tan húmeda, el grosor de la pija abrió camino hasta el fondo de la vagina, el gemido pasa desapercibido en la emoción de estar siendo cogida por un macho cabrío, con toda la potencia del deseo y la calentura acumulada de varios días de abstinencia me hacen difícil retener los deseos por venirme. Ralentizar el bombeo, distraer la concentración solo consiguen demorar lo suficiente para que la tía consiga ese orgasmo tan necesario, en medio de su vibrante agitación, di un bufido liberador de la presión retenida y me vine dentro, unos chorrazos que se me hacían interminables, gruesos y cargados de ganas por llenarla de mi semen. Pidió que no me salga, que eleve bien sus piernas para que el semen se escurra al interior de la vagina, quedarme dentro fue tan solo un impase, sentía la erección como al inicio, vaciarme no había hecho mella y mi calentura, si sacarla comencé a bombearla nuevamente, retomar el ritmo del polvo. – Qué divino, qué bien, no te salgas, puedes echarte dos sin sacarla, vamos por el segundo! Fue una continuidad, aunque se sentía algo incómodo por el exceso del semen de la eyaculación previa, al mismo tiempo ese chapotear en la leche aportaba el plus de la sensualidad de estar navegando dentro de mi propio semen. El segundo polvo se demoró lo suficiente para venirnos, ella primero. Lo sentía tan abundante como el primero, parte del primero ...