1. Con Sonia en su casa (parte 2)


    Fecha: 23/01/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    La senté en la mesa de vidrio, en el puesto donde usualmente comía Alicia. Estaba frio, pero no le importo, apenas se sentó, restregó su hermoso culo en la mesa. Ambos reímos, pero ya no aguantaba más. Su concha aún estaba mojada por sus corridas anteriores, así que no había necesidad de lubricarla. A los dos nos había puesto caliente esta idea y no queríamos demorar más. Coloqué la punta de mi pene en la entrada de su concha y embestí sin compasión. Entró toda de golpe. Ella hizo una queja de dolor.
    
    -¡auch! ¡bruto! No tan fuerte –reclamó.
    
    -Perdón –me disculpé– pero, bien que te gusta duro.
    
    -Si, la verdad que si –respondió sonriendo coquetamente.
    
    -¿Ves? Te quieres hacer la santa, pero yo sé que eres bien puta –le dije mientras la bombeaba con fuerza –te gusta ¿no putita?
    
    -¡sí, me encanta! –dijo gimiendo- ¡dame más duro! Soy tu puta, tu zorra. ¡ahhh!
    
    Seguí bombeando fuertemente, le comencé a besar, lamer, chupar y hasta morder las tetas. Ella estaba totalmente acostada en la mesa, con las manos en la cabeza, gimiendo fuertemente. Levante sus piernas y las puse en mis hombros. La agarraba de sus muslos y la penetraba con fuerza. Ella gritaba como loca y sentí como sus piernas se tensaban. Se comenzó a correr de nuevo, su corrida chorreaba encima de la mesa.
    
    Le di la vuelta, se recostó boca abajo, con la concha en el borde de la mesa. El vidrio estaba completamente mojado. Se la volví a meter de golpe, esta vez ya no se quejó. Mientras la penetraba con la ...
    ... misma fuerza que antes, comencé a amasar esas nalgas hermosas. Se las abría y podía ver su ano todavía abierto, aun con restos de mi corrida anterior. Esto me puso a mil y comencé a darle a toda velocidad.
    
    -¡me vengo! –dije sin parar de embestirla.
    
    -¡yo también! –dijo –tírame la leche dentro amor.
    
    -¡Ahí va, vente conmigo! –grité mientras le llenaba la concha de leche.
    
    Caí desplomado en la silla. Ahí sentado veía a Sonia, abierta de piernas, con la concha y el ano abiertos y con nuestras corridas chorreando encima de la mesa, donde Alicia cenaría la noche siguiente. Se levantó, se sentó encima mío y me besó muy apasionadamente. definitivamente odiaba a Alicia. Sentí ese beso como agradecimiento por ayudarla en su venganza.
    
    Luego de eso nos fuimos a acostar, exhaustos. Nos dormimos en la cama de sus padres. Abrazados, yo detrás de ella, con mi pene cansado entre sus nalgas y mis manos en sus tetas.
    
    Al día siguiente despertamos aun abrazados, pero mi pene ahora estaba ligeramente duro. Ella lo sintió y comenzó a mover su culo. Yo amasaba suavemente sus tetas y besaba su cuello.
    
    -Que rica manera de despertar mi amor –le dije al oído.
    
    -Sí, mi vida, te amo –respondió ella.
    
    Siguió moviendo su culo, sus nalgas me masturbaban con sus movimientos. Solté sus tetas, para acomodar mi pene en la entrada de su vagina, lo fui metiendo despacio. Primero la cabeza entraba y salía suavemente. Al apretar sus tetas, sentía su respiración agitada. Comenzaba a meter mi ...
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