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Con Sonia en su casa (parte 2)
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
... pinga un poco más, hasta que entro la mitad y repetí los movimientos. Solo entraba la mitad. Hasta que, de un momento a otro, ella comenzó a mover el culo y mi pinga entro completa en su ya húmeda conchita. Comenzamos con los movimientos suaves, empezamos a hacerlo un poco más romántico que la noche anterior. Muchas veces iniciábamos de esa manera, pero la excitación siempre hacía que terminemos haciendo de forma salvaje. No pidamos controlarlo. Esta vez no fue la excepción. Continuamos los movimientos suaves por un rato, pero luego, al sentir su vagina completamente mojada, ambos comenzamos a hacer movimientos más acelerados. Sentía sus nalgas golpear fuertemente mi abdomen. Después de unos minutos de bombear fuertemente, ella se vino gimiendo con fuerza. Le di la vuelta, la acomodé boca abajo en la cama, me subí encima y seguí penetrándola rápidamente, hasta que me vine, echándole toda mi leche en sus deliciosas nalgas. -¡qué rico mi amor! –me dijo aun echada boca abajo, con sus nalgas manchadas por mi corrida. -Si amor. A mí también me encanto –le respondí, disfrutando de la vista de sus nalgas llenas de leche– ¿nos bañamos? –pregunté. -Ok amor –respondió –y después limpiamos todo ¿ok? Nos levantamos y fuimos a la ducha, prendimos el agua y nos metimos. Le ayude a enjabonarse todo el cuerpo, poniendo bastante énfasis en sus nalgas y sus tetas. Ella me ayudo limpiando mi pene. Lo masajeaba con el jabón, lo que hizo que rápidamente se endurezca. Una vez ...
... limpio y erecto, se agachó y se lo metió a la boca. Me comenzó a hacer una mamada brutal. Agarré su nuca y comencé a cogerle la boca, se lo metía rápido, ella no se quejaba y se metía dos dedos en la concha. Se levantó y ahora me agaché yo. Le levanté una pierna y la puse en mi hombro, comencé a lamer sus labios, estaban mojados con una mezcla de sus fluidos y del agua. Comencé a abrir su conchita con mi lengua y lamia su entrada con rapidez, mientras le apretaba las nalgas. Me detuve, me paré y le di la vuelta, se agachó dejando su culo a mi disposición, le metí la pinga de golpe, estaba bien lubricada, así que no hubo dificultad. Comencé a moverme rápidamente, hasta que empezó a gritar. -¡Me vengo! –dijo gritando. Se la saqué de la vagina, le di la vuelta y con sus piernas entreabiertas, le metí dos dedos y los comencé a mover rápida y fuertemente- ¡si, amor, así! ¡sigue por favor! ¡no pares! –y sentí como eyaculaba mientras se contorsionaba. Los chorros no paraban de salir y ella no paraba de gritar -¡sí! ¡qué rico! Me levanté, ella me abrazó del cuello y salto para que la cargué. La tomé de las piernas y se la metí de golpe. Estábamos muy excitados. Con sus piernas en mis brazos, mis manos en sus nalgas, le apoyé la espalda contra la pared y comencé a empujar muy rápidamente. El agua seguía cayendo sobre nuestros cuerpos mientras lo hacíamos cada vez más rápido. En un momento casi resbalo, así que me senté en el suelo, ella se colocó encima mío y comenzó a ...