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De madre a sumisa
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
... ayudará a descansar. Mañana hablamos. María obedeció, se duchó y se sentía muy excitada de saber que estaba obedeciendo no a su hijo, sino a ese macho llamado Moisés que había aparecido de repente en su casa y que le hablaba con esa seguridad y le ordenaba. Su mirada se había transformado. Había perdido la inocencia de su niñez y su adolescencia. Ahora era una mirada oscura de un hombre muy serio y que le dictaba exactamente lo que quería. María no pudo evitar masturbarse durante la ducha imaginándose a su hijo poseyéndola y sometiéndola. Le costó dormir, pero el cansancio hizo su trabajo y concilió el sueño. Se despertó varias veces, con la boca seca. Miró de soslayo la habitación de su hijo. Había dejado la puerta entreabierta. Dormía plácidamente. Su cuerpo era una maravilla, un joven atlético y tenía el pene muy empalmado, seguramente por algún sueño. Le vio de una forma totalmente distinta a como estaba acostumbrada. Bebió agua y volvió a dormirse. Por la mañana María se aseó y fue directamente al cuarto de Moisés. —Quiero hablar contigo, ya tengo una respuesta. ¿Te parece bien? —De acuerdo Mary, siéntate aquí a mi lado y dime —Moisés extendió una mano. Estaba reclinado en el cabecero de la cama leyendo un libro que dejó en la mesita de noche. Josh le había dicho que tenía que combinar la dominación con actos amables y cariñosos. —Estoy un poco nerviosa, ¿sabes? — Mary apoyó sus dos manos encima de la gran mano de Moisés, en prueba de entrega. ...
... Las manos una sobre la otra y mirando hacia arriba, signo total de entrega. —Me ha sorprendido mucho tu cambio y lo entiendo. He sido una madre un poco ausente y no he tenido en cuenta que con tu crecimiento tenías unas necesidades que tenías que cubrir. Así que sí, voy a entregarme a ti para que seas mi hombre y yo tu mujer. Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Moisés. Una felicidad inmensa le invadió. —Perfecto Mary, es lo que necesitaba de ti. Ahora vamos a nuestra nueva habitación y me vas a obedecer. Pero primero nos vamos a duchar juntos. Así fue, cogió a María de la mano y la acompañó a la ducha de la habitación que hasta ahora había sido la de ella. Tenía baño incorporado. No se molestó en cerrar la puerta. Directamente se desnudó y le ordenó que le acompañase. María, algo avergonzada, se desnudó, obediente, delante de su hijo y le acompañó. Moisés la cogió de la mano y le hizo pasar. Abrió el agua, puso la temperatura adecuada y la empezó a mojar. Cogió el jabón y la enjabonó completamente, tocándole en todas sus partes más íntimas. María se sentía en una nube, ruborizada completamente, excitada, con una gran culpabilidad y vergüenza. Eran unos sentimientos encontrados muy fuertes. Parecía estar viviendo una película. Luego Moisés se enjabonó él. No la dejó tocarle. Se limpió bien su polla y sus testículos y observó cómo María le miraba y se deleitaba con su erección. Procedieron a aclararse con abundante agua templada y Moisés apagó el agua. Le ...