1. La cuarta vez... en el lugar más inesperado


    Fecha: 26/01/2026, Categorías: Transexuales Autor: Alfaro, Fuente: TodoRelatos

    ... llevaba a los lavabos. Nadie miró. O no se atrevieron.
    
    La puerta del baño se cerró tras nosotros con un leve clic que parecía sellar un pacto invisible. Su respiración era más profunda, su mirada un incendio que me quemaba sin tocarme. No hizo falta hablar; sus manos encontraron mis nalgas y las apretaron con fuerza, como si siempre hubieran esperado ese momento.
    
    Me apoyé contra el lavabo, sintiendo el calor de su cuerpo tan cerca que podía escuchar los latidos de su corazón. Sus labios bajaron por mi cuello, rozándome con una mezcla de urgencia y delicadeza que me hizo cerrar los ojos y entregarme al instante.
    
    El mundo se redujo a sus manos, a su boca, a ese roce que prometía infinitas posibilidades sin necesidad de decir una palabra. El juego de seducción se volvió acción, y sin que nada más importara.
    
    Le desabroché el pantalón, dejando salir esa polla que había visto tantas veces al cambiarnos y que ahora sujetaba entre mis manos. Comencé a acariciarla lentamente mientras él devoraba mi boca y mi lengua con locura.
    
    Lo separé para poder saborearla, ...
    ... metiéndola en la boca despacio, pasando mi lengua de arriba abajo; lo acariciaba y le lamía los testículos hasta que noté que no podía más, que estaba tan caliente. Me levanté, levantando el vestido y apartando el tanga. Metiéndosela con urgencia, entrando toda, doliendo y disfrutando a la vez, hasta notar que entraba entera y él me mordía el cuello. No dijo nada, comenzó a montarme con fuerza, entrando y saliendo casi entera para volver a meterla. Solo se escuchaba su respiración fuerte y mis gemidos ahogados, hasta notar cómo se hinchaba y se corría dentro de mí, dando los últimos empujones fuertes y notando cómo su leche me inundaba y se resbalaba por mi pierna.
    
    Cuando todo terminó, quedamos así, él apoyado contra mi espalda, compartiendo ese aliento caliente que sabe a complicidad y secretos guardados. Entonces, sus labios rozaron mi oído y me susurró con voz grave y segura:
    
    —Sé quién eres. Llámame.
    
    Sin esperar respuesta, se separó lentamente, me lanzó una última mirada cargada de promesas y se fue, dejando tras de sí un silencio que retumbaba en mi piel. 
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