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Me sorprende una amiga de mi madre
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: pocolillo, Fuente: CuentoRelatos
Me levanté de la siesta un poco desconcertado, dos horas seguidas de tan excepcional invento no pueden ser buenas, y más en verano, aquel año me habían dejado solo en casa y la ausencia de ruido logro tal inusitado descanso. Subí la persiana de la habitación, e inspire fuertemente, una bocanada de aire húmedo me espabilo por completo, la descarga instantes antes de una tormenta veraniega había dejado ese típico olor a lluvia y la pegajosa sensación de humedad que producen esos singulares chaparrones. Me desvestí y me metí en la ducha, una ducha fría recuperadora para volver a sentirme persona, de repente sonó el timbre de la puerta, me coloqué como buenamente pude una toalla y tras ir medio resbalando por el pasillo abrí la puerta. Era una amiga de mi madre, cuarenta y muchos, castaña, de mediana estatura, se notaba que se cuidaba, siempre sonriendo y bromeando. La hice pasar, venía a recoger unas fotos que mi madre le había dejado, hacia una semana que todos se habían ido a la playa y me dejaron la tarea de recadero para casi todo. Le comenté si quería tomar algo y me dijo que si, un vasito de agua fresca si tienes, me dijo mientras me repaso de arriba abajo. Esa mirada me excitó sobremanera, excitación que me produjo una buena erección que no escondí. Me siguió hasta la cocina, allí le acerque el vaso de agua fresquita que me había pedido, ella se quedó mirando el bulto que escondía mi toalla, sin alterarse, cogió el vaso de agua, mirándome a los ojos, se lo ...
... acercó a la boca y comenzó a beber, yo estaba delante de ella, deseando que la toalla cayese, que se encontrara en la situación de verme así, empalmado por su culpa. —Te he pillado en la ducha —me dijo volviéndome a repasar de arriba abajo. Yo estaba nervioso, creí que la polla me iba a reventar, yo también la repasé y vi como los pezones marcaban sus considerables senos, un silencio se apoderó de la habitación, se acercó a mí y colocó su dedo en mi pecho y jugó con una gota que iba cayendo hacia abajo, subiéndola hacia arriba, atravesando mi cuello, llegando a mi barbilla e introduciéndola en mi boca, boca que saboreó aquel dedo como si se tratase del mejor de los manjares. Mi corazón palpitaba a un ritmo casi desconocido, me acerqué a ella, separé su pelo y empecé a besarle el cuello, “¿estás solo? ¿nos pueden pillar?”, dijo entrecortadamente, .”no, le conteste yo, estoy solo”, mientras mi labios iban besando su mejilla hasta alcanzar sus labios maduros, experimentados y sabrosos. Me quité la toalla, cogí su mano y la puse encima de mi miembro, duro como una roca, lo asió fuertemente y empezó a masturbarme, mientras seguíamos besándonos, “¿vamos a la cama?”, le pregunto medio balbuceando, nervioso de oír una negativa, de que me dejase empalmado, solo, jodido, pero asintió y nos dirigimos rápido a la habitación de mis padres, se quitó la camiseta blanca dejándome al descubierto dos enormes pechos, semi caídos, cubiertos por un sujetador marrón poco sugerente, le di la ...