-
Me sorprende una amiga de mi madre
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: pocolillo, Fuente: CuentoRelatos
... vuelta y mientras continuaba besando su cuello, se lo desabroché y con gran rapidez acoplé mis manos en aquellos blandos y sabrosos senos, apretándolos y manoseándolos sin ningún pudor ni delicadeza por mi parte. Dándose la vuelta, se quitó la falda y las bragas poco eróticas que llevaba con rapidez, supongo que para que no las viese, y pude ver una gran mata de pelo entre sus piernas, negro, rizado, abundante, se recostó en la cama y yo la seguí, me puse encima de ella intentando penetrarla en ese momento, ansioso, ciego de lujuria, como un amante inexperto a pesar de haber tenido alguna que otra relación, pero aquello era diferente, aquello me venía grande, intente penetrarla sin éxito. Ella cogió mi erecto pene y lo puso en la entrada de su hambriento sexo, y con un solo empujón se lo introduje hasta lo más profundo de aquella frondosa cueva, sus labios inferiores lo acogieron como al hijo pródigo que vuelve a su casa, sus manos apretaban mi culo, quería tenerla más dentro, más hondo, y yo también lo quería, y me movía rápidamente y salvajemente encima de ella, perforándola hasta los confines del abismo, con mis manos locas tocando todo lo que podían, besando su boca, su barbilla, su cuello. Nuestros jadeos acompasados al ritmo de las continuas penetraciones eran cada vez más fuerte, su ...
... olor me excitaba, agarre su cintura para que la sintiera hasta el fondo, la sacaba y la metía sin parar, era una fornicación frenética, estaba a punto de correrme, ella lo noto y me dijo que lo hiciese dentro, y así lo hice, descargando todo mi semen en aquel sexo maduro, grande y experimentado. Me vacié entero, ella seguía jadeando, disfrutando y sintiendo como la llenaba y como mi polla se iba ablandando dentro de ella, hasta que la saque y me recosté a su lado, resoplando, sudado, y satisfecho. No sé si ella lo disfrutó tanto como yo, la verdad es que no me preocupé, por aquel entonces era un poco inexperto a pesar de mis 26 años, y pensaba más en mi satisfacción que en la suya, pero sudar, sudamos los dos y de lo lindo. Se vistió en el baño de mis padres mientras yo hacía lo propio en la habitación, salió sonriendo con la frase de “vaya tardecita que hemos echado”, cogió sus fotos y se marchó propinándome un beso en la mejilla y cucándome el ojo. La he vuelto a ver varias veces más, pero nunca me ha dado la sensación de complicidad o de un secreto guardado, quizás lo ha borrado de su mente o quiere darle la mayor de las normalidades, se ha vuelto a casar, sigue igual de simpática y atractiva que antes, y sigue teniendo esas grandes tetas que me hicieron gozar aquellas pegajosa tarde de verano.