1. El tatuado Parte 4


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos

    ... y entraba en la galería con paso resuelto, no había llegado a verme de milagro, decidí esperar enfrente de la galería, cruzando la calle.
    
    Y esta vez estaba realmente nervioso, porque German tardaba en salir de allí, eso quería decir que ella no le había podido despachar con tanta facilidad.
    
    Y luego vi movimiento y les vi, salían de allí juntos, uno al lado del otro.
    
    Adriana muy sería, con el rostro demudado, muy elegante con un traje gris de falda arriba de la rodilla y blazer y una camisa de seda de color rosa.
    
    La impecable melena oscura, con las puntas afiladas volcándose hacía dentro del rostro.
    
    Germán iba a su lado y cada tanto la miraba de reojo, admirativamente, llevaba un pantalón de franela marrón y una camisa arremangada que dejaba ver sus tatuajes.
    
    Casi no me preocupaba de que me vieran, iban demasiado enfrascados en su mundo, aunque creo que habrán intercambiado una o dos palabras, se dirigían hasta un bar que estaba allí cerca.
    
    Les seguí de cerca y luego vi cuando entraban al lugar y se sentaban cerca de la ventana y por suerte para mi podía verles con toda comodidad sin que me vieran.
    
    Ella parecía muy tensa y yo temía que de un momento a otro sufriera un ataque de pánico de los que venía padeciendo, él la miraba con aires de chulo, como teniendo la situación bajo control.
    
    Seguramente ella le estaría pidiendo explicaciones de lo de Tinder, mi juego estaba por descubrirse, era solo cuestión de tiempo, si es que ella estaba dispuesta a ...
    ... ir hasta el final, a averiguar la verdad de esta situación.
    
    Y entonces vi que German cogía la mano de Adriana por sobre la mesa y esta no la apartaba, miraba hacía los costados y tal vez evaluaba la posibilidad de pedir ayuda.
    
    Otra vez tuve la tentación de interrumpir todo y confesar, de decirle a Adriana toda la verdad y también rebelar mi verdadera identidad frente a Germán, pero algo me detenía.
    
    Me gustaba verles, más que gustarme sentía una suerte de fascinación y espanto, era como ver una película de terror y no poder despegar los ojos de la pantalla, aun ante la visión más horrorosa.
    
    Era realmente bizarro verles juntos, ella era demasiado elegante y femenina y exuberante, se traslucía en ella una lozanía y salud física que en él parecían haberle abandonado desde siempre, no había grasa en esos músculos y miembros huesudos como si la propia nerviosidad de ese sujeto los hubiese consumido.
    
    Y ella finalmente liberó la mano y ahora su rostro se contraía en una mueca de desagrado y me pareció que le hablaba duramente como reprochándole algo y él tan solo sonreía.
    
    Luego él se acercó y apoyó los codos sobre la mesa e inclinó el torso hacía ella y le habló duramente, muy cerca del rostro de ella.
    
    Y Adriana bajó los ojos y vi cómo se mordía el labio inferior.
    
    Y el volvió a cogerle la mano como si la consolara de algo y ella volvió a quitar la mano, violentamente.
    
    Luego llamaron a la camarera para pagar la cuenta y parecían despedirse, se iban de allí, ...
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