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Iniciación en el mundo lésbico
Fecha: 27/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Carolina Rodríg, Fuente: CuentoRelatos
—¿Así que eres reportera de “Vergara Mundi”? Marcela, ahora conocida mundialmente como “Marchu” me ofreció delicadamente una taza de café vienes, mientras cruzaba sus hermosas piernas para que pudiera ver sus muslos, de sus labios carnosos se desprendió una ligera sonrisa de complicidad. —Bueno, no exactamente —conteste nerviosa, al instante de que sentía sus dedos acariciando los míos al tomar el plato de porcelana que me ofrecía.— Soy estudiante y hago mi tesis apoyando a la editora de “Vergara”. —Ah, supongo que has oído hablar de mi obra. —Claro —Conteste rápidamente, ya que en este tema me sentía más segura.— Sus trabajos son excepcionales, aunque algunos críticos la califican de exagerada. —Querida, eres muy joven —Marcela deslizó su mano por debajo de mi blusa y empezó a acariciar mis senos con la punta de sus uñas.— Ay tantas cosas por conocer. Supongo que conoces la obra de Vergonio. —Si, claro, se le considera el iniciador de la doctrina. —Vamos, niña, relájate un poco —dijo riendo Marcela— Vergonio no es mas que un cobarde que no se atrevió a descubrir al mundo… ciertas cosas. Ahora sentía los dedos de Marcela juguetear libremente sobre mis pezones que –claro– respondían en forma casi inmediata a sus caricias. Delicadamente abrió su pequeña cartera y sacó una agenda con fotografías que fue mostrándome una por una. Cada imagen me dejaba helada, extasiada, me olvide de la pequeña taza de café vienes que me había servido y solamente tenía ojos ...
... para esas fotografías. —¿Son reales? Es decir, ¿existe algún truco? —No, claro que no, soy una artista, ¿te parecen exageradas? En la mayoría de las fotos se encontraba ella, ¡pero que situaciones! Marcela tragoneando la punta de un pene que podría pesar cinco kilos, Marcela deslizando por su culo un falo de más de 30 centímetros de largo, y más grueso que mi brazo, Marcela chupeteando unas bolas tan grandes que una sola no entraba en su boca… —¡Cielos!, es decir, no sé qué decir… —Todas son reales, querida. Ups, mira esta, la llamo “La Verga”, ¿te gusta? Por un momento sonreí, ¡claro que me gustaba!, pero lo que provoco mi sonrisa fue el sonido, tan maravilloso, tan especial, como un pequeño motor acelerado listo para entrar y salir por mi vagina con un ritmo desenfrenado, un pistón súper potente… Marcela me sonrío, y sacó de su bolso un hermoso dildo negro, lleno de venas, con todo y bolas, Cielos, debía de medir al menos unos 20 centímetros, con la mano no podía abarcar su diámetro y su textura era súper suave y a la vez maravillosamente firme. —Repite conmigo. Marcela empezó a pasar este dildo por mis labios obligándome con una suave presión a entreabrirlos, mientras que con la otra mano masajeaba suave pero firmemente los labios de mi vagina, obligándome a separar las piernas lentamente. —Repite conmigo, verga, verga, verga… Cielos, empecé a abrir un poco mas la boca y de manera totalmente inconsciente mi lengua recorría la punta de esa ...