1. Iniciación en el mundo lésbico


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Carolina Rodríg, Fuente: CuentoRelatos

    ... gran pija de suave látex, mientras susurraba entrecerrando los ojos esa maravillosa frase: —verga, verga, verga…
    
    —¡Vamos! ¡Pero si eres una putita maravillosa!
    
    Exclamó Marcela cuando me vio cerrar los ojos y sintió en sus dedos la humedad exagerada que brotaba de mi vagina.
    
    —Ahora trata, tan solo un poco de meterlo en tu boquita, inténtalo.
    
    Cuando escuche eso, estuve a punto de levantarme de la mesa, lo que me pedía me parecía imposible, apenas si podía cubrir la punta de esa pija con mis labios y ella me pedía que me la metiera en la boca, ¡imposible!
    
    —No sé si pueda.
    
    Alcancé a balbucear, mientras mi lengua, como un ser independiente a mi conciencia, giraba frenéticamente por toda la punta de ese magnífico dildo.
    
    —Te voy a ayudar.
    
    Con un tono divino, Marcela me quito de los labios esa magnífica pija y tomando mi rodilla, hizo que separara aún más mis piernas hasta dejar los muslos en cada lado de la silla, como si estuviese montando un gran corcel.
    
    Entonces colocó esa preciosa, grande, gigante, gruesa, tibia, suave y dura pija en la entrada de mi vagina empapada y empezó a empujarla con suave firmeza, como nunca lo hubiese yo imaginado.
    
    —Cielos, no voy a poder.
    
    Exclamé mordiéndome el puño de la mano en espera de un gran dolor…
    
    Pero increíblemente la punta de esa maravilla se deslizó en mi vagina como si fuese un guante hecho a la medida. Marcela lo giraba y lo retiraba casi en su totalidad para volver a empujarlo cada vez un poco mas ...
    ... adentro…
    
    —Uffff, uffff, uff.
    
    En cada arremetida mis muslos se separaban un poco más, pero mis nalgas y mi culo se apretaban tratando de mantener dentro de mi cuerpo esa monstruosidad. Marcela lo movía cada vez un poco mas rápido, aprovechando la excesiva lubricación de mi vagina sobre todo el dildo.
    
    —Ven, acércate a mí, pequeña. No digas uffff.
    
    Me tomó del cuello y me incliné hacia ella hasta apoyar mi frente en sus hombros, mis manos sujetaban rabiosamente la mesa y todo mi cuerpo se tensaba tratando de alcanzar un súper orgasmo.
    
    — Dilo, di ese nombre que tanto te gusta.
    
    Marcela me susurraba estas palabras una y otra vez al oído, mientras yo empezaba a sentir como un sueño las bolas de ese dildo ya pegadas a mi cuerpo y la mano de Marcela moviéndolo y girándolo maravillosamente rápido.
    
    — Verga, verga, verga, verga…
    
    —¿Vamos, putita, acaso no lo puedes tragar todo ahora?
    
    Marcela empujaba y arremetía con su mano esa pija maravillosa y yo podía sentir como su brazo ejercía presión para poder empujarlo hasta adentro, las bolas chocaban con mis nalgas haciendo un profundo sonido de “plosh”, “plash”, mi culito se encontraba empapado de mis propios jugos y yo repetía como hipnotizada en cada arremetida:
    
    —verga, verga, verga…
    
    Entonces Marcela retiro de mi vagina ese monstruoso pero delicioso dildo, el cual al salir goteaba escandalosamente mis jugos y lo llevó directamente a mi boquita, embarrando todo lo largo del dildo en mi carita, haciendo que lo ...