1. Nueva historia con la chica del piercing


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Gastby, Fuente: CuentoRelatos

    Ya habían pasado varias semanas desde la última vez que supe de ella, aún mi verga estaba estremecida por la espectacular mamada que me había provisto, esa mezcla y suavidad de su lengua con el frío y erizamiento que me producía el contacto de su piercing recorriendo mi falo, me habían hecho durante este tiempo de inactividad sexual, desearla de una forma desesperada.
    
    Desde ahí, todas las chaquetas que me hacía eran en su honor, la mayoría de mis erecciones estaban provocadas por mi deseo de volver a sentirla.
    
    Fue ella la que me encontró a mí, con sutiles mensajes a mi móvil me hizo moverme por toda la ciudad, haciéndome creer que ella estaría allí, en cada uno de los lugares a los que me hizo acudir, desde una cafetería, hasta una biblioteca pública, pasando por una iglesia.
    
    Finalmente, a la última cita acudió, a través de un rotundo mensaje a mi celular me había citado a las 23.30 horas en uno de los parques de la ciudad.
    
    Cuando ya había transcurrido la hora señalada y cuando yo ya comenzaba a darme por vencido una vez más y jurar y perjurar que no volvería a caer en sus jueguecitos, ella hizo aparición enfundada en una minifalda y unas botas robustas, con una camisilla que apenas asomaba tras su chaqueta.
    
    Al verme sonrió y mi rostro apenas pudo responder esa sonrisa, estaba totalmente concentrando en desnudarla con mi mirada en perderme mientras contoneaba su tatuaje tribal en la espalda al ritmo de las embestidas contra mí.
    
    Ella se sentó en el mismo ...
    ... banco en el que yo me encontraba, pero en la otra punta, quedando dos espacios entre nosotros. Una parte de mi era consciente de que de una forma u otra no saldría de ese parque sin cogérmela, pero al mismo tiempo sabía que me iba a costar acceder a sus peticiones.
    
    Fue ella la que sin ni siquiera mirarme, se levantó, contoneándose lentamente sobre mi e invitándome que la siguiera a una zona más oscura, al cobijo de unos árboles y unos arbustos. Pese a que el parque estaba desierto, de vez en cuando recibíamos la visita de algún paseante.
    
    En seguida, mi cuerpo fue buscando el suyo y nuestros sexos se rozaron por encima de las vestimentas, mientras ella se quitaba la chaqueta entre gemidos, porque mis dedos ya habían descubierto que no llevaba bragas.
    
    Su mano fue buscando mi entrepierna y mientras recorría con mi lengua cada espacio de su cuello, de forma furtiva, dura, ella me desabrochaba el cinto y el pantalón, metiendo su mano por dentro de mis calzoncillos y sintiendo como sus dedos a modo de pinza presionaban mi glande.
    
    Mientras lamía su cuello y mis dedos acariciaban lentamente, otras veces de forma rápida los labios de su vagina, mientras entre mis dedos se asentaba lo húmedo de su coñito, le pedí que me la mamara, que quería sentir su lengua, pero ella no estaba por la labor de que yo lo consiguiera tan fácilmente, continuaba pinzando mi verga y me estaba atormentando, porque yo deseaba que la agarrara firmemente y me pajeara, pero tampoco ella estaba por la ...
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