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Pequeño detalle final….
Fecha: 27/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Transexuales Voyerismo Autor: danielasolatrans, Fuente: SexoSinTabues30
... falda y top. Temblando, me desnudé, quedándome solo con las medias altas, mi pene pequeño duro a pesar del miedo, mi culito brillando con la leche de los chicos. «Mira qué zorra», dijo el mayor, y se bajaron los pantalones al mismo tiempo. Sus vergas eran enormes: la del mayor, unos 22 cm, gruesa, venosa, con un nido de pelos negros en la base; la del joven, un poco más corta, 20 cm, pero igual de ancha, peluda y con una cabeza gorda que goteaba. Me arrodillé sin que me lo pidieran, mi instinto de nena puta tomando el control. «Chúpala, zorrita», gruñó el mayor, y me metí su verga en la boca, lamiendo el sudor y el calor, sus pelos rascándome los labios. El joven se puso atrás, escupiéndome el ano con un salivazo espeso que se mezcló con la leche que ya tenía, y metió dos dedos, abriéndome mientras gemía contra la polla del mayor. «Qué culo roto», dijo el joven, y me la metió de un empujón, su verga enorme estirándome hasta el límite. Grité, pero el mayor me agarró el pelo y me folló la boca, sus bolas peludas golpeándome la barbilla. «Traga, puta», gruñó, mientras el joven me embestía el culo, sus manos apretándome las nalgas hasta dejarlas rojas. Me pusieron en cuatro en el colchón mugriento, el mayor follándome la boca y el joven rompiéndome el culo, sus vergas moviéndose como pistones, el sonido húmedo y sucio llenando el matadero. Mi pene goteaba en el colchón, y yo gemía como zorrita, perdida ...
... en el placer a pesar del chantaje. Cambió el joven a mi boca, su verga sabiendo a mi propio culo, y el mayor me montó el culo, su polla gruesa abriéndome más, sus pelos rascándome la piel. «Qué rica nena», dijo, cacheteándome las nalgas mientras me daba duro, el colchón chirriando bajo nosotros. Me pusieron boca arriba, el joven levantándome las piernas y follándome el culo mientras el mayor se pajeaba encima, salpicándome la cara con gotas tibias. «Córrete, zorrita», ordenó el joven, y me pajeé, explotando con un gemido, mi semen salpicándome el pecho mientras ellos seguían, turnándose en mi culo hasta que ambos se corrieron, llenándome con chorros calientes que me chorrearon por las piernas. Me dejaron tirada en el colchón, el culo roto, goteando leche de los cinco hombres que me habían cogido ese día, las medias rasgadas y mi cuerpo temblando. «Buena puta», dijo el mayor, limpiándose la verga con mi falda antes de guardarla. El joven me miró y dijo: «Si dices algo, este video sale a la luz. Somos policías, nadie te va a creer». Asentí, todavía pálido, y ellos me llevaron en la patrulla hasta cerca de mi casa, dejándome en una esquina con la falda arrugada y el culo ardiendo. «Guarda las apariencias, zorrita», dijo el mayor antes de irse, y yo caminé a casa, mi lado caballero volviendo poco a poco, pero sabiendo que mi nena puta había vivido la aventura más sucia de su vida. Gracias por leer!