-
Capítulo 2 Entrega bajo el agua
Fecha: 30/01/2026, Categorías: Gays Autor: nonoyrocio, Fuente: TodoRelatos
... labios rozaron su oreja y empecé a susurrarle palabras cargadas de promesas y deseo: —Esta noche vas a disfrutar como nunca antes, Jairo. Vas a perder el control, y yo estaré aquí para guiar cada uno de tus suspiros, cada gemido que escapes. Mis manos continuaron su descenso, rozando la curva de su espalda, bajando con maestría, dejando que el agua arrastrara el calor que creábamos. Cuando llegué a su culo, no pude contener el impulso. Comencé a devorarlo con la boca, mis labios y lengua trabajando con precisión y hambre, explorando cada rincón, arrancando gemidos profundos y urgentes de Jairo. Sus manos se aferraron a la pared mientras su cuerpo se arqueaba hacia atrás, buscando más, necesitando más. Sin dejar de besar esa zona que me tenía completamente absorbido, introduje un dedo lentamente, sintiendo cómo se adaptaba, cómo respondía a cada movimiento. Luego añadí un segundo dedo, y en ese instante, miré su reflejo en el espejo empañado por el vapor y le pregunté con voz baja, retadora: —¿Te gusta, Jairo? Su respuesta fue un gemido ahogado, un sí sin palabras que llenó el espacio, un claro consentimiento que me permitió seguir explorando, dominando, jugando con ese placer que ahora teníamos a nuestro alcance. La mezcla de agua, calor y deseo nos envolvía, y su cuerpo entregado a mis manos y labios se convirtió en mi terreno, un territorio para conquistar sin piedad. Seguí allí abajo, devorando su piel con la boca y los dedos moviéndose dentro de ...
... él con paciencia y precisión, sintiendo cómo poco a poco se rendía al placer, cómo su cuerpo se adaptaba a mis movimientos, se dilataba con cada roce mío. El calor del agua mezclado con el jadeo de su respiración hacía que todo a nuestro alrededor desapareciera. Finalmente, levanté la mirada y vi sus ojos brillando, su cuerpo tenso y abierto, entregado. Sonreí con esa satisfacción que solo consigue quien domina, quien controla el ritmo y el juego. Me acerqué a su oído y le susurré, la voz baja y firme, cargada de promesas y orden: —Prepárate, Jairo. Vas a disfrutar más de lo que imaginas. Sin perder ni un segundo, me coloqué detrás de él, sintiendo su piel desnuda contra la mía, el agua cubriéndonos, haciéndonos uno solo en ese instante. Con una mano firme en su cadera, empecé a introducirme lentamente, centímetro a centímetro, sintiendo cómo se estrechaba a mi alrededor, cómo cada músculo se tensaba y se adaptaba a mi presencia. El silencio solo lo rompían nuestros jadeos y el suave caer del agua sobre nuestras pieles entrelazadas. Cuando por fin estuve completamente dentro, me detuve un instante, dejando que sintiera mi peso, mi calor, mi dominio. Su respiración se aceleró, su cuerpo temblaba ligeramente. Entonces, comencé a moverme con más firmeza, marcando el ritmo que él debía seguir, mientras mis labios rozaban su cuello y susurraba con voz profunda y provocadora: —Así es, Jairo... Déjate llevar. No pienses, solo siente. Esto es para ti, para ...